A
TU PADRE COMO A TI MISMO
de SACHA BARRERA ORO
A tu padre
como a ti mismo 2001.
Personajes:
Ángela
Ruy
Miguel
Celso (el desconocido)
EN EL DESCANSO DE UNA ESCALERA HAY UN HOMBRE, CELSO. ESTÁ SENTADO
EN UNA BARANDA. EN EL LUGAR HAY ALGUNOS MUEBLES QUE ESTORBAN EL PASO.
MIENTRAS QUE EN EL SUELO HAY REVISTAS, LAPICERAS Y VARIOS CARTUCHOS DE
REPUESTOS USADOS. LUEGO DE UNOS MOMENTOS ENTRA UN JOVEN QUE COMIENZA A
ESCUDRIÑAR LAS REVISTAS DE UN MONTÓN. SE PUEDEN VER PRINCIPIOS
DE ESCALERAS QUE SUBEN Y OTRAS QUE BAJAN.
CELSO: (ESCRIBE EN UN BLOC DE NOTAS. POR MOMENTOS SE DETIENE Y PIENSA.
LUEGO RETOMA LA ESCRITURA.) ¿En cuanto tiempo cree que lo van atender?
MIGUEL: No sé, es la primera vez que vengo.
CELSO: (ALIVIADO. DEJA DE ESCRIBIR Y GUARDA EL BLOC DE NOTAS EN UN BOLSILLO.)¡Primerizo!
MIGUEL: Si, mi madre no tuvo más hijos después de tenerme.
Creo que lo intentaron con mi padre mucho tiempo y luego con un vecino,
pero no resultó.
CELSO: (CORRECTIVO) Me refiero a que es el primero, discúlpeme,
a veces me expreso mal. (PEDAGÓGICO) Quiero decir que es el primero
de una larga lista que espera ser atendido.
MIGUEL: No, no me mal entienda. Usted ya estaba, está primero que
yo.
CELSO: No lo mal entiendo, es cierto... pero el que sigue es usted, por
mi no se preocupe. Yo estaba por aquí cerca dando vueltas y subí.
(ADEMANES EXPLICATIVOS) Ya sabe un poco de esto... un poco de aquello,
nada especial. (SE ACERCA Y ABRE LA BOCA BRUSCAMENTE CERCA DE LA CARA
DE MIGUEL.) ¿Usted cree que es un problema bucal en mi estructura
anatómica, o simplemente mi pronunciación?
MIGUEL: (CONFUNDIDO) No, yo lo entiendo perfectamente. Claro, nada especial...
CELSO: ¿Y su madre?
MIGUEL: ¿Cómo?
CELSO: ¿Su madre... (INDECISO) vive?
MIGUEL: Por supuesto.
CELSO: ¿Va a venir?
MIGUEL: Si, debe estar por llegar. Insistió en acompañarnos,
que podía hacer...
CELSO: ¿A usted y a quién más?
MIGUEL: A mi padre.
CELSO: Seguro que está abajo
MIGUEL: ¿Quién?
CELSO: Su madre.
MIGUEL: ¿Le parece?
CELSO: Siempre se tardan en las escaleras. ¿Se ha dado cuenta de
eso?
SE ESCUCHA
EL SONIDO DE UN TORNO. LOS DOS LO ESCUCHAN CON ATENCIÓN.
MIGUEL: No
lo entiendo.
CELSO: Las escaleras, (SEÑALANDO HACIA ABRIBA) las de la entrada
del edificio. ¿Las vio?
MIGUEL: Si, ¿Qué tienen de especial?
CELSO: Seguro que su madre se quedó allí, todas lo hacen.
Parece que las estructuras que suben y bajan provocan algo particular
en las mujeres, les despierta como... un... (NO ENCUENTRA LA PALABRA.)
¿Vio cantando bajo la lluvia? (MIGUEL ASIENTE CON LA CABEZA.) Bueno,
¡así!
MIGUEL: Me fascina la parte donde juegan en el charco.
CELSO: Sí, pero más precisamente donde ella lo observa a
él chapotear.
MIGUEL: ¿Dónde los dos chapotean?
CELSO: Me imagino a su madre. (LOS DOS ESTÁN VIENDO LA MISMA PELÍCULA)
MIGUEL: ¿Usted la conoce?
CELSO: No, pero yo también tengo una y si se conoce a una, se las
conoce a todas.
MIGUEL: ¿Cómo es eso de las escaleras, que no entendí?
CELSO: Yo le llamo efecto Music Hall o efecto Gene Kelly, como más
le guste.
MIGUEL: Ah... y ¿Cómo es?
CELSO: (DISTRAÍDO) ¿Cómo es que?
MIGUEL: (ENÉRGICO) El efecto.
CELSO: Es como auto hipnosis ¿Me comprende? A ellas les encanta
imaginarse dentro de una película, donde hay pasión, adrenalina,
puro histrionismo.
MIGUEL: (DESCONCERTADO) ¿Histrionismo?
CELSO: (CON NATURALIDAD) Si, actuación pura y refinada en los más
mínimos detalles.
MIGUEL: (SONRIENTE) Como se ve que no la conoce, ella es todo lo contrario
a lo que usted dice. Para mi madre la vida es concreta, sin rodeos.
Nada de ficción.
CELSO: Está convencido.
MIGUEL: Y... es mi madre.
CELSO: Por su puesto. No quise ofenderlo. (SERIO) Si lo incomodé
le pido que me disculpe a veces soy un poco imperativo, me dejo llevar
por como son las cosas realmente. Créame que no lo hago con terceras
intenciones.
MIGUEL: (UN TANTO INQUIETO OBSERVA SU RELOJ) Ya tendría que estar
aquí. (PREOCUPADO) Voy a esperar un poco más... (PIENSA)
Voy a bajar. (CELSO SE LEVANTA.) ¿Y sí le ha pasado algo
malo?
CELSO: (LE TAPA EL PASO) ¿Ha leído a Sullivan?
MIGUEL: (TRATANDO DE PASAR) Soy muy poco afecto a la lectura.
CELSO: (ENFATIZANDO) ¡Debería!
MIGUEL: ¿Me deja pasar?
CELSO: (SALE DEL CAMINO) Seguro, pase.
MIGUEL: (SE DETIENE Y LO MIRA) ¿Cree que me hace falta un poco
más de cultura?
CELSO: No, no me mal interprete. Me refiero a que a nadie le vendría
mal tener un libro de Sullivan o de Caty Batecars sobre la mesita de luz.
MIGUEL: (PENSATIVO) No, no los he sentido nombrar nunca.
CELSO: Me imagino que tampoco conoce a Lewis... (NEGATIVA DE MIGUEL) Claro...
Son autores relativamente nuevos.
MIGUEL: ¿Y de qué hablan? ¿Sobre qué escriben?
CELSO: Básicamente acerca de las actitudes, eso es. Más
precisamente, problemas de actitud.
MIGUEL: ¿Por ejemplo?
CELSO: Para ser más gráfico tendría que citarle algo
de Bullrich (ADOPTA UNA POSTURA LEVEMENTE FORZADA.)... Cuando habla de
lo que nos gusta y de lo que no nos gusta...
MIGUEL: ¿Cómo qué?
CELSO: (MANTENIENDO LA POSTURA)... Lo que nos gusta por gusto, por placer.
Y lo que no... También (VOLVIENDO A SER ÉL MISMO) Haber...
cómo le explico (SACA SU BLOC DE NOTAS Y UNA LAPICERA. POR MEDIO
DE EJEMPLOS GRAFÍCA UNA EXPLICACIÓN.) Estos autores hablan
de que hay que violentarlo todo. Aquello que no gusta y lo que nos desagrada,
pero aquí esta la diferencia.
(SILENCIO)
MIGUEL: ¿Donde?
CELSO: (GRITANDO) ¡En la actitud!
MIGUEL: (MIRANDO A SU ALREDEDOR CON VERGÜENZA AJENA) Está
bien, está bien, lo entiendo. Pero baje la voz.
CELSO: (EXCITADO) ¿Quiere que le dé un ejemplo?
MIGUEL: Sí... sí. Hágalo.
CELSO: (ALGO MÁS CALMADO) ¿A usted le gusta la música?
MIGUEL: (FRANCO) Sí.
CELSO: (CALMO) Tiene que cogérsela.
MIGUEL: (ABSORTO) ¿Qué está diciendo?
CELSO: (LO TOMA DEL HOMBRO Y SE PEGA AL CUERPO DE MIGUEL) No cometa la
imprudencia de tomar solamente mis palabras literalmente.
MIGUEL: Pero es una barbaridad lo que está diciendo...
CELSO: (INTERRUMPE) ¿Le parece de buen gusto el derecho penal?
MIGUEL: Y... es algo en lo cual el hombre...
CELSO: (INTERRUMPE) Tiene que cogérselo.
MIGUEL: Pero...
CELSO: No se detenga, deje que las palabras fluyan. ¿Le gustan
las artes?
MIGUEL: (ALGO ENTUSIASMADO) Sí.
CELSO: Tiene que cogérselas. Hagamos un ejercicio mental. Empecemos
por la gramática, la justicia. Sigamos con la locura y la cordura.
Después con el hambre, luego la paz. ¿Qué le parece
desvirgar el humor? Los pensamientos. TODO. Debe cogérselo todo.
Lo bueno, lo malo. (SOLEMNE) ABSOLUTAMENTE TODO
MIGUEL: Es una manera demasiado sexual de mirar la vida.
CELSO: ¿Pansexualismo? (RÍE) No, a lo que me refiero cuando
digo coger es en el sentido de poseer, poseerlo todo. Que se haga carne
en uno.
MIGUEL: ¿A eso usted le llama coger?
CELSO: Sí, Sullivan diría: “acceso carnal para el
vivir”
MIGUEL: Suena un tanto exagerado eso de poseerlo todo... de...
CELSO: Dígalo, así se va haciendo a la idea. ¡Coger!
MIGUEL: (DESCONCERTADO) Coger...
CELSO: ¡Vamos! Dígalo más fuerte.
MIGUEL: (CON TODA NATURALIDAD.) Coger.
ENTRA UNA
MUJER MAYOR DE ASPECTO DULCE Y DE MOVIMIENTOS SEVEROS.
ÁNGELA:
Hacer el amor ¡El amor! Lo otro es bestialismo. ¿Entendés
querido? Bes - tia – lis- mo.
MIGUEL: ¿Mamá, vos cuando decís: Ya me voy a morir...
Estás actuando?
ÁNGELA: (OFENDIDA) ¡Pero haceme el favor! ¿Querés?
Una vez. Sólo una vez en la vida sé considerado con tu madre.
CELSO: Por su puesto. No puede hacerlo así Miguel.
MIGUEL: ¿Qué es lo que pasa Mamá?
ÁNGELA: Nada, ¿Qué va a pasar? Lo de siempre.
CELSO: (DEMOSTRANDO PREOCUPACIÓN) ¿Qué le pasó
señora?
ÁNGELA: (IGNORA A CELSO) ¿Dónde están las
monjas que se perdió un crucifijo?
MIGUEL: (TOMA DEL BRAZO A CELSO Y LO LLEVA A UN COSTADO) Mi mamá
siempre dice eso cuando algún desconocido se mete en alguna conversación
familiar, es un código interno, un chiste de familia.
CELSO: (CON SUMA SERIEDAD) Le pido disculpas (AFECTADO) ¡Qué
falta de tacto el mío no presentarme (FROTA SUS MANOS EN EL PANTALÓN
CON LA INTENSIÓN DE LIMPIARSE LA TINTA. LUEGO LE TOMA UNA MANO
A ÁNGELA E INTENTA BESÁRSELA.) Celso, Celso Ayala, a sus
pies. (LA MUJER RETIRA LA MANO CON EVIDENTES GESTOS DE DESAGRADO. ASÍ
MISMO IGNORA EL SALUDO.)
MIGUEL: ¿Papá viene después?
ÁNGELA: Espero que sí. (INDIGNADA) Mientras tanto una tiene
que seguir soportando a los vivos de siempre.
CELSO: ¡A que a usted también la atacaron en las escaleras!
(LO MIRA A MIGUEL)
ÁNGELA: Sí. No hay caso... no pueden ver a una mujer sola
que ya se quieren aprovechar.
MIGUEL: (IGNORA LAS MIRADAS CÓMPLICES DE CELSO) ¿Qué
te pasó? Contá.
ÁNGELA: (SOLLOZANDO) Iba subiendo y apenas llego al primer descanso
me encuentro con un mocoso como de tu edad, un poquito más bajo
y mucho más delgado, y eso.
MIGUEL: ¿Y qué pasó?
ÁNGELA: ¿Y qué va a pasar? Se tocaba, se tocaba la
entrepierna y decía barbaridades.
MIGUEL: Voy a bajar.
ÁNGELA: Dejá nene, dejá... ya se deben haber ido
esos dos.
MIGUEL: (SORPRENDIDO)¿Entonces eran dos?
ÁNGELA: ¡Sí! Al rato llegó otro que se descolgó
de la baranda, como si fuera un mono.
CELSO: (LO TOMA DEL BRAZO A MIGUEL Y LO APARTA A UN COSTADO) Le apuesto
lo que quiera que ahora nos cuenta que uno de los tipos le mostró
el miembro viril. (RÍE)
ÁNGELA: A todo esto el que parecía un mono andaba con todo
al aire y encima cantaba el desgraciado.
MIGUEL: (POCO CONVENCIDO ABRAZA A SU MADRE Y LA CONSUELA.)¿Nadie
respeta a la gente mayor?
CELSO: Cuente señora, le va a hacer bien sacar todo eso de adentro.
MIGUEL: Tranquila mamá. Te va hacer mal. Si no querés contar
más está bien.
CELSO: (ARENGÁNDOLA) ¡Dejelá! Le va hacer bien.
ÁNGELA: Y en eso... El morochito empezó a mear para arriba,
y el otro miraba. Si no me hago a un lado me enchastra toda. Para mí,
estaban drogados, fijate vos que el otro se reía mientras el fulano
meaba... y no te digo que cuando se formó un charco de pis los
dos cantaban y zapateaban encima.
CELSO: Cualquiera diría que fue una lluvia ácida. ¿No?
ÁNGELA: No le entiendo. ¿Cómo dijo?
MIGUEL: (PUNZANTE) Déjela tranquila.
CELSO: ¿Qué le pasa?
MIGUEL: (SERIO) Nada.
CELSO: Mire Miguel ¿Por qué no tomar con seriedad lo que
le ocurrió a su madre? Yo sé reconocer un efecto Gene Kelly
a kilómetros.
ÁNGELA: (SORPRENDIDA) ¡Así!. Así se llamaba
uno de los dos. ¡Gene Kelly!. Me acuerdo que de esa forma le dijo
el que se parecía a un mono al otro.
MIGUEL: (AVERGONZADO) Ya está bien mamá.
CELSO: ¿Por casualidad, señora, uno de ellos no traía
un paraguas?
MIGUEL: Es suficiente.
ÁNGELA: ¿Cómo dijo que se llamaba usted?
CELSO: Celso.
ÁNGELA: ¿Viene seguido por aquí Celso?
CELSO: Según, bueno. Usted sabe cómo son estas cosas de
las representaciones.
ÁNGELA: ¿Es viajante?
CELSO: ¡Senador!. Senador por capital. Pero en mis ratos libres
también ejerzo mi verdadera vocación, un poco relegada en
estos tiempos que corren.
ÁNGELA: ¿Cuál?
CELSO: Economista.
ÁNGELA: Tu padre siempre soñó con eso.
MIGUEL: ¿Con ser actor?
ÁNGELA: No, con tener tiempo libre para dedicarse a la investigación.
CELSO: Apasionante, un tema a- pa- sio- nan - te. Fíjese que como
candidato a senador yo tengo, la obligación de investigar, indagar
a las masas, al pueblo, y velar por sus necesidades.
MIGUEL: Entonces no es senador, es candidato a senador.
ENTRA UN
HOMBRE DE ROSTRO SERIO Y ROPA INFORMAL.
ÁNGELA:
¿Por qué tardaste tanto? Sabes que sin vos no podemos empezar.
RUY: Tuve que subir por las escaleras, el ascensor no funciona, para colmo
las cañerías deben haber colapsado (MIRADAS CÓMPLICES
DE MIGUEL Y CELSO) por el desastre, por el agua que hay en las escaleras.
CELSO: No señor, es que Gene Kelly las meó.
RUY: Disculpe usted...
MIGUEL: No es nada Ruy. Lo importante es que llegaste.
CELSO: ¿Por qué le dice así, acaso no es su padre?
MIGUEL: Sí, mi papá se llama Ruy. Pero si le digo padre
suena demasiado religioso y llamarlo progenitor sería como tratar
con un electrodoméstico.
CELSO: ¿Y qué tal un papá a secas?
MIGUEL: Más religioso.
RUY: ¿Disculpe señor su nombre es?
CELSO: Celso Sullivan. (LE DA LA MANO)
ÁNGELA: Candidato y escritor.
RUY: ¿A qué se refería cuando dijo algo acerca de
un tal Gene Kelly?
MIGUEL: No tiene importancia, es algo así como cuando mamá
dice lo de las monjas y los crucifijos (SE ACERCA A CELSO Y LO APARTA
DE LOS DEMÁS.) ¿Por qué no me dijo que usted era
ese tal Sullivan que cita todo el tiempo?
CELSO: Bueno... está bien me atrapó. Es sólo una
consecuencia de un simple estudio de la realidad, si uno dice lo que piensa
los demás no le prestan atención o simplemente lo destruyen.
Pero al citarse en boca de ilustres desconocidos, es diferente. Todos
escuchan las palabras como sagradas verdades que queremos escuchar.
MIGUEL: Entonces, además... Es escritor.
CELSO: Más precisamente Biógrafo.
ÁNGELA: ¿Y hasta ahora cuantas lleva escritas, Celso? (SE
SIENTA JUNTO A MIGUEL EN UNO DE LOS ESCALONES.)
CELSO: Por el momento sólo una y a medias.
RUY: ¿Se puede saber de quien?
CELSO: La mía... A propósito Miguel ¿Cómo
cree que se debería llamar mi próximo libro?
MIGUEL: No sé.
CELSO: ¡No suena mal! No lo había tenido en cuenta. Pero
no sé...
RUY: Ya estamos todos podemos ingresar.
CELSO: Me temo que no señor Ruy. Están remodelando y han
trasladado la sala de esperas aquí.
RUY: ¡Claro! Por eso las revistas en el suelo, los cartuchos vacíos
y todo este desorden. Por un momento pensé lo peor.
CELSO: ¿Qué pensó señor Ruy?
SE ESCUCHA
EL SONIDO DEL TORNO. TODOS ESCUCHAN CON ATENCIÓN. CELSO SE DIRIGE
HACIA EL DEPÓSITO DE BASURA QUE ESTÁ INCRUSTADO LA PARED.
COMÚN EN LOS PASILLOS DE LOS EDIFICIOS DE APARTAMENTOS. ABREAPENAS
LA PUERTITA, LO SUFICIENTE PARA VACIAR SUS BOLSILLOS DE PAPELES, LAPICERAS
Y DEMÁS OBJETOS DEPUÉS CIERRA EL DEPÓSITO Y SE QUEDA
PARADO TAPÁNDOLO.
RUY: ¿Ya
están llamando?
CELSO: Yo estoy desde hace bastante tiempo y sin novedad.
RUY: ¿Usted Celso es temporario o residente?
ÁNGELA: No, el señor sólo está de paso. (MIRADA
PUNZANTE A CELSO)
CELSO: Sí, yo sólo soy un simple testigo.
ÁNGELA: ¿Un merodeador tal vez?
RUY: (ENFÁTICO)¡Testigo Ángela! El señor dijo
testigo. Sabes perfectamente que eso es positivo (CÓMPLICE) Está
bien que haya alguien que pueda dar testimonio imparcial de lo que suceda.
ÁNGELA: (HASTIADA) Podríamos ir dando comienzo a los preparativos,
no? (SE LEVANTA Y SE UBICA JUNTO A SU MARIDO)
MIGUEL: Se da cuenta Celso. Mi padre es un hombre riguroso pero de buen
corazón.
RUY: (ADOPTA UNA POSTURA) Estamos aquí reunidos en la tarea cívico/familiar
más importante de la vida. O por lo menos una de las más
importantes.
MIGUEL: (DESCONCERTADO) Yo entiendo que sea significativo para mi madre
que yo esté aquí acompañándolos ¿Pero
qué tan importante puede ser para la familia una consulta al Odontólogo?
CELSO: (TOMA DEL BRAZO A MIGUEL Y LO SIENTA EN LA BARANDA CON ÉL)
Ahora le van a hablar de los derechos y obligaciones como hijo. (CONTINÚA
ESCRIBIENDO EN SU BLOC DE HOJAS.)
RUY: Hijo mío, yo siempre supe que algún día ibas
a crecer y... Yo me imaginaba estar como lo estoy ahora, frente a ti para
hablarte. Y también sabía que no iba a ser fácil...
ÁNGELA: ¡Dale Ruy que no tenemos todo el día!
RUY: ¿Por qué siempre hacemos más difícil
lo que es naturalmente fácil?
ÁNGELA: (DÁNDOLE LETRA) El tiempo pasa y... yo sabía
que el momento iba a llegar y...
RUY: Y... llegó.
MIGUEL: ¿Momento? ¿De qué momento me hablan?
ÁNGELA: (CON NATURALIDAD) Del momento que se merece tu padre.
CELSO: Si mal no recuerdo ahora viene donde le van a explicar qué
es hacer justicia.
RUY: Tu Abuelo fue un gran hombre.
ÁNGELA: Estaría tan orgulloso si pudiera verte hoy aquí.
Sería tan feliz. Y lo fue, en su momento lo fue, y tu padre tuvo
mucho que ver con eso.
RUY: Yo cumplí. (EMOCIONADO) Por eso si uno en la vida... siembra...
ÁNGELA: No sabes querido lo emocionante que es ver emocionado a
tu padre (LO MIRA REDESCUBRIENDO A SU PAREJA.) Hace tanto que no lo veía.
MIGUEL: A mi todo esto de venir al Odontólogo y tomarlo de esta
forma me parece una exageración.
CELSO: (GARDA EL BLOC DE NOTAS) No se confunda Miguel, si estamos aquí
es porque el dolor es insostenible.
ÁNGELA: Se equivoca Celso ¿Por qué esperar a llegar
al límite de lo soportable para ir al Odontólogo? Nosotros
creemos en la prevención.
CELSO: Sí... sí... prevención. A mí, esa medicina
ya me la dieron. Lo mismo me decían cuando estaba en actividad.
Cuando todavía era una promesa para el gran juego.
MIGUEL: ¿Qué promesa?
CELSO: Yo pintaba para ser uno de los buenos, me tendría que haber
visto en acción (VA AL DEPÓSITO DE BASURA Y SACA UNA BOLSA
DE RESIDUOS. LA COMPACTA LO SUFICIENTE COMO PARA PODER MANEJARLA. LUEGO
COMIENZA A MOVERSE POR EL DESCANSO.)
Yo tomaba el balón y me deslizaba por la línea, (TREPA LA
BARANDA Y SOSTIENE LA BOLSA ENTRE SUS MANOS.) Ahí la brisa me daba
de lleno en el rostro. (FELÍZ) Entonces encaraba el área
y le daba... y le daba... y...
RUY: ¿Y?
CELSO: Y me salieron con todo eso de la prevención... de la contención...
de no poner el cuerpo. De que... (ALTERADO) ¡Cuidado con las lesiones!...
¡Ojo con las caídas! (MÁS SERENO.) No hay que arriesgarlo
todo me decían... Y... ¡yo quería ser titular!...
¿Sabe una cosa Miguel? (EXPLOTA) ¡Mentira! Se nos tiene que
ir la vida en esto. ¡Todo el tiempo!. (BAJA LA VOZ.) Todo el tiempo.
RUY: (HACE SEÑAS DE TIEMPO MUERTO EN EL BASCKET) Y lo mandaron
al banco.
CELSO: Sí..., (BAJA DE LA BARANDA SE PONE EN CUCLILLAS) aquí
los músculos se atrofian. Se pierde la movilidad, el estado físico.
(SE LEVANTA.) Pero a mí todavía me queda un resto... yo
tengo los reflejos intactos. Si no ¡mire! (LO UBICA A MIGUEL DE
ESPALDAS A LA BARANDA E IMPROVISA UN CAMPO DE JUEGO. SE MUEVE EN EL LUGAR.)
...Entrar a la cancha frío no es bueno. (SE PREPARA. PARA TOMAR
IMPULSO.) ¡Intente bloquearme!
ÁNGELA: Usted esta out side Celso.
CELSO: Que voy a estar out side. ¡Yo out side!. (SONRIE) Con estos
movimientos...
RUY: No perturbe a Miguel con todas sus frustraciones ¿Quiere?
ÁNGELA: Sí. Nuestro hijo está en competencia.
CELSO: ¿Qué palabra extraña esa, no? (ANGUSTIADO)
Me confundía tanto al escucharla... Durante el juego sentía
el entusiasmo de competir fluyendo por mis venas, y por otro lado la presión
de que no estaba bien visto ganar... Y yo ahí paralizado como un
trozo de carne fría entre dos panes calientes... (SE AFERRA A LA
BOLSA.) ¿Y yo?, en el medio. Sintiendo... que cuando niño
no nos dejan... que al ser jóvenes tampoco... Y de viejos peor...
no nos alcanza el tiempo... y después... ¡Después
me muero! ¿Y entonces cuando? (EMOCIONADO. EN VOZ BAJA.) Hoy...
ÁNGELA: (INTERRUMPE)¿Le puede devolver la pelota al chico?
CELSO: (LE ARROJA LA BOLSA A MIGUEL Y SE PREPARA) ¡Dele! Miguel,
emboque de una buena vez. Retenga la respiración, apunte y... ¡tire!
RUY: Pero usted lo confunde. Primero parecía que hablaba de fútbol.
Después ingresó a la cancha, invadió zona y ¡caminó!
como en le bascket... ¡Y ahora nos sale con esta mezcla! Esto es
un revoltijo... ¡Decídase!
CELSO: Qué importancia tiene a que jugamos...
ÁNGELA: ¡Es importante!, como no va a ser importante. En
el tiro al blanco lo principal es la concentración ¡Dale!
Miguel, haces uno de prueba y después nos metemos de lleno en el
lanzamiento final. (MIGUEL LANZA LA BOLSA POR EL AIRE PASANDO POR ENCIMA
DE LA CABEZA DE CELSO Y CAE AL VACIO.)
CELSO: ¡La colgó!
RUY: Un poco más de práctica... y estamos listos.
ÁNGELA: (SE DIRIGE A CELSO) Es tan parecido al padre...
CELSO: ¿Usted conoció a su Abuelo?
RUY: (SERIO) Obviamente que no.
CELSO: Naturalmente puedo deducir que usted tampoco conoció al
suyo.
MIGUEL: Exacto, ya había muerto cuando yo nací.
CELSO: ¿Y puedo preguntarle cómo murió?
ÁNGELA: (IRRITADA) Escúcheme señor Sullivan...
CELSO: (CORRECTIVO) Celso.
ÁNGELA: Mire Celso. Que usted esté aquí es algo muy
positivo para la familia como dijo mi esposo anteriormente. Como testigo
es saludable su presencia, pero sólo eso...
RUY: Pero le vamos a pedir un gran favor. No haga preguntas capciosas.
¿Entendió?
ÁNGELA: Más aún sabiendo las respuestas.
RUY: Además, si usted es biógrafo como dijo, sabe mucho
más de lo que dice. ¿O no?
ÁNGELA: ¿Y sus padres señor Celso viven aún?
(ÁNGELA Y RUY MUY INTERESADOS)
CELSO: Mi madre es una anciana encantadora.
ÁNGELA: ¿Le teje bufandas para el invierno?
RUY: Seguro que le prepara galletas de jengibre, que luego deposita en
latas de metal para comer con el té.
CELSO: (DETERMINANTE) No. Mi madre es una mujer demasiado ocupada como
para hacer eso. Su trabajo le consume todo el día, preparar los
viajes, sus animales...
ÁNGELA: ¿Tiene varias mascotas?
CELSO: Mamá llegó a tener más de 100 tipos diferentes
de serpientes: culebras, pitón, cascabeles y alguna que otra boa
constrictor.
ÁNGELA: (SORPRENDIDA) Su madre debe ser una mujer muy especial.
CELSO: Sí, es encantadora.
MIGUEL: ¿Y su padre?
RUY: (NERVIOSO) Su padre debe ser tan especial como su madre, seguro.
CELSO: (RESIGNADO) Papá murió cuando apenas tenía
30. (ÁNGELA Y RUY VUELVEN A LA TRANQUILIDAD.)
CELSO: Fue un accidente.
RUY: (LAMENTÁNDOLO) ¡Qué espantoso! (FELIZ) Y usted
no pudo hacer nada, claro... (RETRACTÁNDOSE) Quiero decir. ¿No
tuvo nada que hacer? ¡Qué terrible!
CELSO: Y, no. Yo llegué dos semanas después de que ocurriera
y me lo contaron todo.
ÁNGELA: (CÓMPLICE) ¿Usted no hizo nada? Digo... ¿No
tuvo nada que ver?
RUY: Ángela el señor ya dijo que no. Cuéntenos Celso
¿Cómo fue? (ÁNGELA Y RUY SE MIRAN PREOCUPADOS)
CELSO: (TOMA DEL HOMBRO A MIGUEL Y LOS DOS SE ACERCAN A LA BARANDA.) Mi
padre era orfebre y todas las mañanas iba a los acantilados a buscar
piedras preciosas, como las mujeres van a los mercados. Bueno... Y resulta
que así fue, pero lamentablemente para todos, y más precisamente
para él mismo, al detenerse en un control de peaje se le ocurrió
la desafortunada idea de introducir una moneda en una máquina expendedora
de bebidas. Y así le fue.
ÁNGELA: Sea más específico.
CELSO: (ALZA LA VOZ) Comenzó a beber y bebía y en el preciso
momento en que el líquido vital ingresaba en su organismo, un amigo,
uno de los tantos buenos amigos que él tenía le palmeó
la espalda. Y así de esa forma el líquido, junto con el
gas fueron directamente a parar a los pulmones, por el otro conducto,
y en cuestión de segundos mi padre murió. No hubo nada que
hacer. Entre los empleados del peaje y el amigo trataron de reanimarlo,
pero fue inútil.
MIGUEL: Me imagino lo terrible que debe haber sido para su madre.
CELSO: (SUJETA A MIGUEL MÁS FUERTE Y RETROCEDE) Sí, después
de eso mamá se aferró a sus animales.
RUY: Quizás Celso no quiera seguir hablando del tema. Más
aún, es posible que todavía no se lo haya perdonado.
MIGUEL: ¿Qué no se haya perdonado?
ÁNGELA: El no haber estado allí en ese momento y ser protagonista,
cuando el padre lo necesitó.
CELSO: Mi padre era un hombre autosuficiente, no necesitaba nada de nadie.
RUY: (DUBITATIVO) Quizás no le quedaba otra. Por eso tal vez tomó
esa terrible determinación.
CELSO: ¿De qué habla?
ÁNGELA: (ENÉRGICA) Vamos Celso. ¿Qué cree,
que somos estúpidos? Que no nos damos cuenta, de que su padre se
quitó la vida, que prefirió el camino más duro al
verlo tan ingrato.
MIGUEL: ¡Mamá!
CELSO: (NERVIOSO) La muerte de mi padre fue un accidente.
RUY: Para mí que se cansó de esperar y...
ÁNGELA: Se cansó de esperarlo, eso fue lo que pasó
y se fue.
CELSO: (GRITANDO COMO UN ANIMAL ACORRALADO) Fue un accidente.
ÁNGELA: (BURLESCA) Fue un accidente. ¡Fue un accidente! Y
todavía lo dice como si fuera una gracia. ¿Se jacta de que
haya sido así?
RUY: Debería estar avergonzado de no haber teniendo algo que ver
en la muerte de su padre. Aunque sea un poquito. No le digo toda la responsabilidad
de lo ocurrido. Pero estar al margen es repugnante.
CELSO: (SOLLOZANDO) ¿Y qué podría haber hecho?
ÁNGELA: Mucho. Por esa misma razón estamos aquí,
para que lo nuestro no sea un accidente.
RUY: (SERIO) Señor Celso por el bien de esta familia. No retroceda
más. (CELSO QUEDA INMÓVIL. RUY OBSERVA SU RELOJ.) De tiempo
estamos bien... (SE DISPONE A CONTATAR QUE TODO ESTÉ EN ORDEN EN
EL LUGAR.)
ÁNGELA: (NERVIOSA) ¿Ustedes dos no están demasiado
cerca de la baranda... del vacío?
CELSO: ¿No es hermosa su madre Miguel? Es más fuerte que
ella. De una manera elegante nos ha llamado nihilistas.
ÁNGELA: Los bordes son algo peligrosos. Pero usted Celso... no
lo entendería.
CELSO: (ANTES DE SOLTARLO) Recuerde siempre esto, pase lo que pase. Recuérdelo:
... Nunca es suficiente...
ÁNGELA: (TOMA VIOLENTAMENTE DEL BRAZO A CELSO Y LO APARTA) Usted
no está sólo Celso. ¿Cree que no me doy cuenta de
lo que trata de hacer con mi hijo?
CELSO: Señora, me parece que no quiere aceptar lo inevitable. Él
va a irse, va alejarse de usted cada vez más. Y Ruy lo sabe.
ÁNGELA: ¡Pero eso ya lo sé! Y eso espero.
CELSO: Yo creo que no, que no es tan así como usted dice.
ÁNGELA: Lo supe, siempre lo supe. Desde que asomó su cabeza
por entre mis piernas sabía que ya lo había perdido. En
el preciso momento que salió de mi vagina supe que no era mío,
que no volvería a estar dentro de mí. Por eso ya no me preocupo,
simplemente me ocupo.
CELSO: (FELIZ. SACA EL BLOC DE NOTAS Y VA ESCRIBIR. PERO SU LAPICERA NO
FUNCIONA. BUSCA EN SUS BOLSILLOS, LUEGO EN EL PISO Y POR ÚLTIMO
ENTRA EN EL DEPÓSITO DE BASURA. SALE PREOCUPADO.) ¿Tiene
un bolígrafo? A mí ya se me están acabando los cartuchos
y... (MIGUEL SACA UNA LAPICERA Y SE LA DA.) Ya tengo el nombre de mi próximo
libro. (ESCRIBE) “La extorsión afectiva, parte estructurante
del ser humano” ¿Qué le parece? (GUARDA EL BLOC.)
MIGUEL: ¡Y... no sé!
CELSO: (RÍE) Vaya que es obstinado... Todavía insiste con
el “y... no sé”. No lo tenía a usted tan insistidor.
ÁNGELA: (SOLEMNE) Miguel, tu padre tiene algo que decirte.
CELSO: (INTERRUMPE) Señor Ruy lo he estado observando detenidamente
y es notable la capacidad absorción de conocimientos que usted
tiene.
ÁNGELA: (ENÉRGICA) ¡No lo moleste! No se da cuenta
de que mi marido está desaprendiendo.
RUY: ¿Y usted Celso de que se está haciendo tratar?
CELSO: Yo estoy aquí por...
ÁNGELA: Otro día nos cuenta, sí?. Estoy segura que
lo suyo debe ser digno de ser escuchado pero se nos va el tiempo y todos
hemos dejado de hacer cosas para estar aquí.
MIGUEL: Mamá hay formas y formas de decir las cosas. Creo que no
es manera de tratar a un desconocido.
ÁNGELA: ¡Ah... pero si Celso ya es como de la familia! Además,
es necesario que sepas que sólo hay tres maneras de hacer las cosas.
RUY: La correcta.
ÁNGELA: La incorrecta.
RUY / ÁNGELA: Y la nuestra (SE MIRAN APASIONADAMENTE. RUY COMIENZA
A BESAR LENTA Y CUIDADOSAMENTE EL CUERPO DE
ÁNGELA. MIENTRAS ELLA SIGUE HABLANDO.) Que es una mezcla de ambas,
pero con una gran dosis de Amor. (SE BESAN. SU IDILIO TRASCIENDE EL LUGAR
FÍSICO. SÓLO EXISTEN ELLOS Y SU AMOR. COMIENZA LA MÚSICA
DE “CANTANDO BAJO LA LLUVIA” (singing in the rain, The film.)
ÁNGELA Y RUY BAILAN.)
MIGUEL: No recuerdo haberlos visto así nunca. (SE DISTANCIAN DE
ÁNGELA Y RUY)
CELSO: Debe ser la combustión (MIGUEL NO ENTIENDE) Ardemos Miguel.
No hacemos otra cosa que arder en un espacio-tiempo que posiblemente también
este ardiendo igual que nosotros. Pero no nos damos cuenta (SONRÍE)
Su madre es una braza, un mar de fuego. Y su padre es una chispa que hace
combustión al mínimo roce con las olas... Así es
Miguel. Su padre no puede dejar de ser más que una llama bajo la
lluvia. (DESPUÉS DE UNOS GIROS EL BAILE DE LOS ENAMORADOS VA LLEGANDO
A SU FIN.)
ÁNGELA: (ABRAZADA A RUY ÁNGELA CONTINÚA EXTASIADA)
¡Ah... Georgio! Hay cosas que no cambian...
CELSO: (SORPRENDIDO) ¿Cómo le dijo?
MIGUEL: Mi madre cuando está excitada le dice así.
RUY: ¿Celso por qué no nos sigue contando?
CELSO: Sí, estaba diciendo que los hijos predilectos de los padres,
son aquellos que justamente son elegidos para desempeñar el rol
del más odiado, ya que los hijos casi siempre están donde
no quieren estar y los padres se sorprenden al pretender no encontrarlos
donde ellos mismos los han ubicado. (HACE ANOTACIONES EN SU BLOC.)
ÁNGELA: ¿Sabe una cosa Celso? Nosotros nos equivocamos con
usted.
RUY: Sí, es cierto. Pensamos que iba a limitarse a ser un mero
testigo. Pero no, insiste e insiste... y escarba en cada cosa que decimos
y hacemos. Es infelizmente incisivo y así...
ÁNGELA: Así no va. Si hubiésemos sabido antes que
usted estaba aquí por “un tratamiento de Conducto”
no le hubiésemos brindado tanta confianza.
EL SONIDO
DEL TORNO ES INTERMITENTE PERO DE MAYOR INTENSIDAD. TODOS LO ESCUCHAN
ATENTAMENTE. ESTA VEZ CELSO SE VE ANGUSTIADO.
MIGUEL: O
sea, que usted Celso está en un grupo de riesgo.
CELSO: Yo estoy totalmente de acuerdo con sus padres Miguel. (SE ACERCA
A RUY) Es más, yo podría darle una mano en...
ÁNGELA: (INTERRUMPE) Déjeme ver un minuto esa boca.
LO TOMAN
DEL BRAZO APRISIONÁNDOLO CON EL BORDE DE LA ESCALERA. RUY TREPA
LA BARANDA Y SE SUBE A LA MEDIA ESPALDA DE CELSO. ENTRE LOS DOS SUJETAN
SU CABEZA, ÁNGELA INTRODUCE SUS MANOS EN LA BOCA DE CELSO.
ÁNGELA:
Aquí hay de todo y para todos los gustos. Sus muelas de juicio
están intactas. (PREOCUPADA) Sin embargo, hay una hilera de dientes
que están tan irritados como su encía.
RUY: Va a ser mejor Celso que nos diga cuáles son sus síntomas.
CELSO: Se nota que está apurado... Se muere por ir al cementerio.
¿No?
MIGUEL: Celso ya ha dicho suficiente (TRATA DE SEPARAR A SU PADRE DE CELSO
PERO TODOS HACEN MUCHA FUERZA Y CONTINÚAN UNIDOS. FINALMENTE CELSO
Y RUY PIERDEN EL EQUILIBRIO Y QUEDAN TOMADOS DE LA BARANDA SUSPENDIDOS
EN EL VACÍO.)
ÁNGELA:
¡No! Esto no puede estar pasando... si esto es un accidente toda
la culpa la tiene usted Celso.
MIGUEL: (ASUSTADO) Papá tomate fuerte de la baranda no te dejes
caer.
RUY: (ABATIDO) ¿En qué nos equivocamos mi vida?
ÁNGELA: (DESANIMADA) No lo sé. Tal vez si no le hubiésemos
dado todo sería de otra forma. ¿Quién sabe?
MIGUEL INTENTA POR TODOS LOS MEDIOS ALCANZAR EL BRAZO DE RUY PERO ESTE
LO RECHAZA.
MIGUEL: (ALCANZA A TOMAR LA CAMISA DE RUY) No me dejes, papá...
(LLORA)
ÁNGELA: ¡Miguel le vas arruinar la camisa a tu padre! (OBSERVA
A MIGUEL CON DETENIMIENTO. ÉSTE LLORA DESCONSOLADO Y LUEGO LE HABLA
A CELSO). Cuando tenía 5 años me hizo lo mismo. (SU MIRADA
SE VA AL PASADO). El primer día en el jardín de infantes
se aferro de mi falda tan... pero tan fuerte que flameaba. Y yo... (SONRIE
EMOCIONADA.) Yo le hablaba... (DOLORIDA) le explicaba... le secaba las
lágrimas mientras le daba besitos. ¡Y no había caso!
No me soltaba. (VUELVE A MIGUEL.) ¡Después sí! (ORGULLOSA)
No habíamos llegado a la esquina de la escuela y ya me soltaba
la mano. Caminaba unos pasos, me miraba, se reía y... (SU ROSTRO
SE ILUMINA DE FELICIDAD) ¡Salía corriendo!
CELSO: ¡Suéltelo Miguel! Hay un paisaje que espera ser recorrido
por usted. No se quede aquí.
MIGUEL: (ANGUSTIADO) Es que duele mucho.
CELSO: ¿Se da cuenta Ruy?, su hijo no ha entendido nada. Si le
da tiempo hasta es capaz de salvarlo.
MIGUEL: (DESESPERADO) ¡Dame la mano papá!
ÁNGELA: Matá de una vez a tu padre que nos vamos.
SORPRENDIDO
POR LO QUE HA DICHO ÁNGELA. MIGUEL DECIDE TOMAR EL BRAZO DE RUY
AUNQUE ÉSTE SE LO IMPIDA. PERO NO PUEDE SUBIRLO.
CELSO: Deme
su mano Ruy.
MIGUEL: ¿Qué está haciendo? Van a morir los dos.
¡No lo escuches, papá!
CELSO: Miguel usted sólo no puede ¿Por qué no me
sube? Así puedo ayudarlo.
MIGUEL: (PERPLEJO) ¡Pero mamá hace algo! ¿Por qué
no me ayudas?
ÁNGELA: Ah... No, conmigo no cuenten. Yo no he nacido para salvar
a nadie. Además, tu padre no me lo perdonaría. (SE APARTA
Y OBSERVA DESDE UN COSTADO)
CELSO: (LENTAMENTE VA SUBIENDO. SE NOTA UN GRAN DESGASTE FÍSICO
DE PARTE DE CELSO Y DE MIGUEL.) No la presione Miguel. Las mujeres dan
vida, no la quitan. (AGITADO) No pueden matar. Sí no como explica
que tantos hombres esté vagando por el mundo mal heridos. Así
es Miguel ellas lo han intentado, pero no pueden. Es más fuerte
que ellas. No ven el mundo si no es con los ojos del amor. (CELSO Y MIGUEL,
TOMAN CADA UNO UN BRAZO DE RUY.)
RUY: Miguel por qué no me dejas caer, así te vas con mamá.
ÁNGELA: Hacele caso a tu Padre.
MIGUEL: (TRISTE) ¿Por qué no puede ser de muerte natural?
CELSO: ¡Muerte natural! (SONRÍE) Pero Miguel... No existe
la muerte natural. Siempre hay un autor (SERIO) Además, dejar de
arder no es cosa fácil.
RUY: Vamos... Miguel... Me ultimás y listo. Sólo tenés
que hacerlo de manera consciente y no dejar que sea por accidente.
MIGUEL: ¿Papá la muerte es hereditaria?
RUY: ¿Cómo hijo?
CELSO: (EMPUJA A MIGUEL A UN COSTADO) ¿Sí papá? (LE
SUELTA LA MANO A RUY ESTE CÁE AL VACÍO.)
MIGUEL: (LLORANDO) ¿Por qué lo hizo? (GRITA) Ese horror
era el mío.
CELSO: (AGITADO, AFECTADO POR SU CATARSIS) Hijos son los que logran matar
al padre. No los que sólo lo ven morir.
MIGUEL ESTÁ
ABATIDO. MIRA HACIA ABAJO. ÁNGELA TODO ESTE TIEMPO PERMANECIÓ
INMÓVIL OBSERVANDO DE REOJO EL VACÍO.
CELSO: Vaya,
Ángela. Acá ya no hay nada más que hacer.
ÁNGELA: (APAGADA) No pudimos (FRUSTRADA) Nuestro hijo... no pudo.
Vamos a tener que ir pensando en tener otros.
RUY: (SE ASOMA EN LA ESCALERA) Y bueno... habrá que esperar tal
vez una generación más.
ÁNGELA: (MIRA A MIGUEL) Una generación que pueda matar a
tu padre como a ti mismo.
RUY: (MIRA A ÁNGELA) Nos vamos.
ÁNGELA: Sí, vamos... (MIRA A CELSO) Además, a Ruy
le enferma esperar para comer.
LENTAMENTE
ÁNGELA CAMINA HACIA LAS ESCALERAS, SU ROSTRO ES GRAVE. SE TOMA
DEL BRAZO DE RUY Y SE VAN. MIGUEL ESTÁ ABRAZADO EN LA BARANDA.
CELSO: (ABRE
LA PUERTA DEL DEPÓSITO DE BASURA Y ARRASTRA UNA BOLSA DE RESIDUOS
UNOS METROS EN DIRECCIÓN DE LA BARANDA. SE DETIENE MUY CERCA DE
MIGUEL.) Miguel, dudo que le sirva algo de lo que hay acá. Hay
demasiadas vergüenzas y pesos que no son suyos... (DEJA LA BOLSA
Y SE APARTA) Pero si quiere hurgar está en todo su derecho... Adiós,
le deseo suerte. (SACA EL BLOC DE NOTAS Y SE LO ENTREGA.) Tómelo,
posiblemente le sirvan de algo. (MIGUEL RECIBE EL BLOC Y LO OBSERVA CON
DETENIMIENTO. CELSO ESTÁ YÉNDOSE PERO VUELVE Y SACA DE UNO
DE LOS BOLSILLOS INTERNOS DEL SACO UN CARTUCHO DE TINTA A LA MITAD. DUDA
SI ENTREGÁRSELO O TIRARLO. OPTA POR OFRECÉRSELO.) ¡Ah!...
y esto... Esto puede llegar a necesitarlo.
MIGUEL: (LE DEVUELVE EL CARTUCHO) ¿Y usted?
CELSO: Yo tengo que empezar con otra tinta...
MIGUEL: ¿Qué va a pasar con mi madre?
CELSO: Seguramente va a venir a visitarlo de vez en cuando. Siempre que
usted se lo permita. A no ser que se quede en las escaleras y... (VA A
TERMINAR LA FRASE PERO FINALMENTE DESISTE. SE ESCUCHA LA MÚSICA
DE “TE LLEVO BAJO MI PIEL” (Frank Sinatra) MIENTRAS DA MEDIA
VUELTA Y SE VA.)
MIGUEL: (SE DIRIGE A LA BARANDA) Siempre estamos en las escaleras. (CON
SU LAPICERA EN LA MANO. LENTAMENTE COMIENZA PASAR LAS PÁGINAS ESCRITAS
DEL BLOC DE NOTAS. SE DETIENE EN LA PRIMER HOJA EN BLANCO.) Sólo
nos resta estar alerta, (ALGO CONFUNDIDO) y escribir...
LA MÚSICA
ESTÁ EN EL AMBIENTE, LENTAMENTE SE VA DILUYENDO IGUAL QUE LA LUZ.
SU MIRADA SE DIRIGE A LAS ESCALERAS. MIGUEL POR PRIMERA VEZ COMPRENDE.
ESTA ES SU TRAGEDIA.
FIN.
|