JUAN NO
Personajes ELLA JUAN
II ..................................................................... EL POETA III ..................................................................... LA PLAYA IV ..................................................................... UNA CLASE DE TEATRO V .................................................................... EL LABERINTO DEL MINOTAURO VI ................................................................... CANCION DESESPERADA VII ................................................................... LOS INSTINTOS Mención Especial concurso obras inéditas organizado por el Fondo Nacional de las Artes. 1997
JUAN Y DESPUES ELLA: (VESTIDA
DE PAYASO HUMILDE Y CON UNA GORRA CARACTERÍSTICA, VENDE SEÑALADORES
EN UN COLECTIVO)... Señores pasajeros, muy buenos días,
este humilde payaso les va ha robar un minuto de su amable atención.
¿Ustedes saben porque la vaca no toma Coca Cola? (PAUSA) La vaca
no toma Coca Cola porque prefiere Paso de los Toros. Este payaso pretende
arrancarles a ustedes una sonrisa, tan necesaria en estos tiempos que
corren, para ofrecerles estos bonitos señaladores, que será
destinado al hogar de niños de la calle, que no tienen qué
comer ni siquiera un lugar para dormir. Los centavos que a ustedes les
pueden sobrar, a ellos les significan mucho. Paso para el fondo, porque
dicen que en el fondo la gente es más buena. Ayúdenos a
ayudar. (MUESTRA LOS SEÑALADORES DE PAGINAS A LOS PASAJEROS. NADIE
LOS ADQUIERE. ELLA SE SIENTA EN ALGUN LUGAR MIRANDO HACIA EL PUBLICO.)...
Yo soy actriz, me recibí en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático
con las mejores calificaciones. Hago este trabajo en el colectivo para
poder comer y comprarme algún libro. En este país estudiamos
una cosa y trabajamos de otra. Los arquitectos se reciben y trabajan de
taxistas. Tendría que existir la universidad de los taxistas, así
cuando éstos se reciban, tal vez puedan trabajar de arquitectos.
(SE QUITA LA GORRA DE JUAN Y LA OBSERVA LARGAMENTE). Se fue... a los veintiún
años, con la dentadura buena y el esperma urgente, se fue. Ni siquiera
tuvo tiempo de que le crezcan las alas. En su nido fue el patito feo.
Sus padres le obligaron a escribir cien veces la palabra “ausencia”,
entonces, comenzó a caminar a la deriva por el mundo. Y el enemigo
que está siempre esperando, se lo comió. Juan no ofreció
resistencia, no sabía o no podía, no sé. Todo lo
contrario, se entrego con los brazos abiertos. (APRIETA LA GORRA ENTRE SUS MANOS, LUEGO LA ACERCA A LA BOCA Y RODEA CON SUS LABIOS). Voy a besarte
para que si en tus labios (PAUSA. LUEGO,
COMO SORPRENDIDA)...
EL POETA ELLA: (TARAREA
UNA CANCION DE CUNA) ...Yo nací con dos trencitas con sus respectivos
moñitos, almidonados, planchaditos, bien duritos, extremadamente
duros. Costó un buen rato que salieran a la luz. Una vez en este
mundo, mi mamá, me acuerdo, lo primero que hizo fue acomodarme
los moños, para que la gente no pensara que mi mamá era
una madre abandonada. Algunos nacen con un pan bajo el brazo, yo nací
con dos moños rojos en la cabeza. Cuando empecé primer grado,
el moñito se convirtió en un moño. En cuarto grado
el moñito se convirtió en un moñazo, ah, eso sí,
bien almidonado. En séptimo grado y con la ayuda del viento los
moñazos reemplazaron a mis piernas. De lejos me reconocían
por dos socotrocos en la cabeza. Durante toda mi primaria los moños
fueron mi cédula de identidad. Mi mamá feliz al comprobar
que los moños crecían conforme a su paciente planchado y
almidonado. En la secundaria me liberé de los moños... la
bincha me acompañó los cinco años del maldito bachiller:
roja, blanca, azul. La azul para todos los días, la blanca para
las fechas patrias, la roja para salir a pasear. III LA PLAYA ELLA: Santa Teresita fue el escenario de mi iniciación. Un micro de Costera Criolla nos dejó a Juan y a mí en la terminal, cerca de la casa de verano de los papis de Juan. El otoño que entraba por la ventana y mi primer porro. La madrugada nos sorprendió allí, en la orilla... a nuestros pies... fallecían las olas... JUAN: (CON LA GORRA CARACTERÍSTICA) morían... ELLA: dejaban de existir... JUAN: desaparecían... ELLA: estiraban la pata... JUAN: finiquitaban... ELLA: comenzaban a tocar el arpa... JUAN: expiraban... ELLA: pasaban a mejor vida... JUAN: perecían... ELLA: las olas... para renacer en mis hemisferios. JUAN: y en los míos. ELLA: eran como gatos que pregonaban diario... JUAN: maullaban. ELLA: diario (MAULLIDO) Diario... y las aristas de las marejadas. JUAN: los bordes. ELLA: los bordes de las mareadas... manejabas... maneradas, marejadas se metían como ranas en mis lagunas de números. JUAN: de ceros. ELLA: por qué sos tan cruel... poeta... JUAN: ceros, ceros, ceros... y más ceros... ELLA: mi cuerpo olía a aroma... silvestre... JUAN: Rexina, Rexina, Rexina... ELLA: La fragancia de los jazmines me acariciaban la punta de la nariz... JUAN: gusanos peludos y naranjas hediondas defecaban en las narices de los niños del jardín infantes... ELLA: (SE SIENTA) Luego de saciar nuestro hambre atroz... JUAN: después de comernos tres paquetes de Criollitas... ELLA: nos dormimos... JUAN: nos dormimos. IV UNA CLASE DE TEATRO (ELLA SE DISPONE A REPRESENTAR UNA CLASE DE TEATRO) ELLA: ay,
en las clases de teatro yo llegue a tener 7 años, y pude escaparme
de mamá a la siesta, hasta la casa de mi vecino. ¡Qué
bueno! ¡qué bueno...! En las clases de teatro yo hice muchas
cosas: le clavé hasta las tripas, un cuchillo de cocina en la panza
de un dictador. Le quité la venda a la mina de la justicia. Persuadí
con mis ideas a un pueblo perdido. Le dije al oído al Che que Bolivia
no. Hice el amor con Joan Manuel Serrat... y probé y sentí
la sangre y la transpiración de Margarite Yurcenar, Frida Kalo,
Salomé, Julieta, Isadora Duncan, María Callas, Alfonsina
Storni, Eva Perón, y ahora Antígona. EL LABERINTO DEL MINOTAURO ELLA: con
el tiempo quise rememorar la inolvidable experiencia de Santa Teresita.
El porro cautelosamente comenzó hacerse hábito en mí.
Quise retenerlo, porque eso de andar comprando por ahí, por allá,
la verdad es que era muy complicado. Entonces decidimos cultivar en el
macetero de la casa de Juan. Su familia no se daría cuenta, nadie
que no conozca se da cuenta. Es... como le podría explicar... es
una planta parecida a la de la mandioca. Claro, si no saben cómo
son las plantas de mandioca mal podrían diferenciarlas. Mandioca
o marihuana, para el caso era lo mismo. Plantamos en septiembre y para
marzo estaban espléndidas las plantas. Las cosechamos, las envolvimos
con papel de diario y las colgamos con las raíces para arriba,
para que se sequen. Nos habíamos convertido en unos verdaderos
naturistas: consumíamos lo que cultivábamos. A Juan se le
ocurrió colocar en la torta, esparcía trocitos de hierba
sobre la masa como quien esparce anís en grano, total nadie se
daría cuenta. Nos mandábamos unas panzadas alucinantes de
torta de mandioca... de marihuana. JUAN: No está, qué va a estar. Dejate de joder. ELLA: Está
cargado. Uno no sabe, en esos momentos uno no sabe, no sabe, no puede
saber, no puede saber. Pero lo está, lo está. (CAMBIANDO)
Como les iba diciendo, al cabo de dos años, debuté yo, con
los ácidos, porque él ya lo había hecho hacía
tiempo: “trip-viaje” (RIE) Unos papeles de 5x5 milímetros,
una especie de papel secante con divertidísimos dibujos de los
Simpson, de Superman, el Yin y el Yang. Un pequeño trozo de papel
con una gota de ácido lisérgico: L.S.D, y eso me ponía
debajo de la lengua y poco a poco se iba derritiendo como se derrite la
hostia. La primera vez que probé me hizo acordar a cuando tome
la comunión... la misma sensación... en la boca. En realidad,
sólo una vez en la vida probé hostias, L.S.D muchas veces,
y lo hacía sin confesarme antes. Después de media hora,
comenzaba a ver azules y verdes en todo mi alrededor, algunos amarillos
en la puerta del placard. Las hojas de las plantas, violetas, y muchos
ciro, cirus, cirus, circun... círculos blancos que giraban y giraban
por entre mis partes. Todo era un orgasmo prolongado que me duraba a veces
hasta un día entero. Yo estaba con todas las antenas paradas y
podía percibir hasta lo más mínimo. Con Adolfo, Juan,
no hacíamos más que reírnos y reírnos. (CAMBIANDO).
Ahora que lo pienso, qué pelotudez, por Dios. Que pelotudez. VI CANCION DESESPERADA JUAN: ...Es
como estar siempre en recreo. Como cuando te avisan que vas a tener hora
libre. Es escuchar el despertador, acordarte que no tenías que
levantarte, apagarlo y volver a dormirte. Es el placer de saber que falta
mucho para que se termine las vacaciones. Es la sensación de encontrar
un billete de cien en un saco guardado. Es vivir eternamente el momento
en que ella acepta ser tu novia. Es jugar a la pelota con tus amigos del
barrio hasta cansarte, sin límites de horario, sin que nadie te
llame a bañarte, porque ya es tarde. Es andar descalzo por la vida,
sin máscaras. Es no tener que hacer nada por cumplido, ni siquiera
saludar al vecino, porque es tu vecino. Que mierda me importa. (PAUSA
Y LUEGO CAMBIANDO DE ACTITUD, COMO SI RECORDARA. LUEGO SE DIRIGE AL PADRE
IMAGINARIAMENTE) Nunca me dijiste te quiero. Yo tampoco te lo dije. Te
mentí. Yo le había dicho a ella que te dijera que me fue
muy bien. Y también con la segunda...y con la tercera, siempre
mintiendo. Nunca pude coger con una prostituta papá. ¿Porqué
tanta distancia entre nosotros? No me acuerdo, sabes que no me acuerdo
haberme sentado en tu regazo.(PAUSA LARGA) No puedo llorar... no puedo
llorar. (AL PADRE IMAGINARIO) Vos tenes la culpa. La última vez
que lloré fue porque me puteaste. Me puteaste muy mal, me hiciste
mierda, me acuerdo. Tenía 12 años, fue la última
vez que me puteaste, y la última vez que lloré, hace una
bocha de años. Intenté muchas veces llorar, pero no pude.
¿Te fallé? No estudié la carrera que vos querías.
¡Bah! En realidad no estudié nada, ¿te defraudé?
¡Es que nunca me incentivaste papá, no te estoy pasando ninguna
factura, ¿o sí? Pero querés que te diga una cosa,
no me acuerdo haber sentido tu mano en mi hombro, no me acuerdo papá.
Y sabes las veces que necesité que me abraces, que me digas: Estoy
orgulloso de vos hijo. ¡Porqué tanta barrera entre nosotros!
¡Porqué! No me estoy justificando. Lo único de lo
que puedo estar seguro en estos momentos es que necesito que mi viejo
me abrase . Me abrase fuerte, como deberían abrazar todos los padres
del mundo a sus hijos. (LUEGO DE UNA LARGA PAUSA SIN SABER QUE HACER,
COMO BORRACHO, TOCA LA GUITARRA Y COMIENZA A CANTAR UNA CANCIÓN
DE ROCK PESADO EN INGLES, JUAN ACTUA COMO SI ESTUVIERA EN TRANCE. AL TERMINO
DE LA CANCIÓN GRITA MUY FUERTE Y SEGUIDAMENTE COMIENZA A REIR A
CARCAJADAS, LA LEVANTA A ELLA POR EL AIRE Y LA BESA APASIONADAMENTE, ELLA
ESTA FELIZ). VII LOS INSTINTOS Todas las escenas de los instintos se llevan a cabo en un lenguaje arbitrario, inventado por los actores. Juan está convertido en león enfurecido, ella intenta calmarlo, no lo consigue. Entonces se va a un rincón y queda allí acurrucada, el león se da cuenta de que estuvo mal, se arrepiente y convirtiéndose en un gatito, intenta seducirla, ella se resiste, le da la espalda mientras él sigue en su rol de gatito. Ella lo empuja en actitud de querer hacer las pases. Ambos se calman hasta quedar en silencio, de vez en cuando alguien suelta alguna risa, el otro responde, ella intenta acariciar a Juan; el cree que lo esta compadeciendo, entonces nuevamente se convierte en un león enfurecido. Emite sonidos agresivos. Ella se enoja y lo empuja, dándole cachetazos y luego de un forcejeo entre ambos, él la levanta enojado hacia arriba y la tira al suelo violentamente. Ambos se quedan en silencio de espaldas... él comienza a llorar. Ella lo acuna como a un niño, ella está como resignada por la situación que le toca vivir, él se deja caer entre los brazos de ella hasta morir. Ella le quita la gorra ceremoniosamente y con lágrimas en sus ojos, grita desconsoladamente el nombre de Juan. FIN |