CLITENMESTRA (O LA ABSURDA TRAGEDIA DE UNA GRIEGA) SERGIO KOHANBasada en historias mitológicas, Electra de Eurípides e Ifigenia en Aulide de Eurípides. Traducción de: Leconte de Lisle Charles Marie ESCENA 1: EL SACRIFICIO DE IFIGENIA CLITENMESTRA PARADA FRENTE AL PUBLICO LEE UNA NOTA: Querida esposa, deseo que me envíes a Ifigenia para casarla con Aquiles; es un guerrero poderoso y mítico, hijo de una diosa, y es el esposo ideal para nuestra adorada hija. Sus bodas con Aquiles reforzarán su destreza y regocijará a nuestros hombres el saber que este enorme militar, el mas hábil de entre todos en el arte de la guerra, se casa con nuestra hija antes de iniciar la travesía, lo que significa que la lucha será rápida y volverán pronto a la dorada Grecia después de la conquista sobre los usurpadores asiáticos. (Deja de leer y llama a su hija) Ifigenia!.. tu padre nos reclama y te ha prometido al bello y poderoso Aquiles. Prepara todos tus enceres y tus mejores ropas para entregarte a tu esbelto esposo. Todas las griegas te envidiarán, dicen que es muy poderoso y querido por sus soldados y admirado por todas las doncellas de lo Atridas. Vamos, apúrate, no dejemos esperar al novio que debe estar ansioso por desposarte, mira cuan importante es, que toda la flota espera por tu boda en el estrecho de Aulide. Que el pequeño Orestes nos acompañe también. (Cambia de postura, medita como recordando lo ocurrido y empieza a relatar al público) Luego de un viaje azaroso al encontrarme con mi esposo como una estúpida expresé mi alegría por el encuentro: De buen agüero es para nosotros tu bondadosa acogida y corteses palabras, y abrigo la esperanza de que la desposada que me acompaña contraerá feliz himeneo. Saca del carro los presentes nupciales que traigo para la virgen, y llévalos con diligencia al palacio. Tú, hija, baja también y pon en tierra tu paso inseguro. Vosotras, jóvenes de Calcis, recibidla en vuestros brazos, ayudadle a descender, a mi también , para apearme cómodamente; y que otros sujeten a los caballos (que son asustadizos y no obedecen a la voz) . no os olvidéis del pequeño Orestes, hijo y natural heredero del trono de Agamenón. ¿Duermes hijo, arrullado por el movimiento del carro? Despierta, afortunado, y asistirás a las nupcias de tu hermana, que siendo tú noble, vas a contraer ilustre parentesco con el nieto de Nereo, igual a los dioses. Ifigenia, hija mía, ven cerca de mí, cerca de tu madre, y prueba a estos extranjeros mi dicha, y saluda ya a tu amado padre. ¡Oh, rey Agamenón¡, para mi el más venerable de los hombres, ya hemos llegado, obedeciendo tus mandatos. Anda Ifigenia, abandónate a puro placer estrechándote contra el pecho de tu adorado padre, no en vano lo has querido siempre mas que a tus propios hermanos...... Qué extraño, tanta es la emoción de Agamenón que derrama cuantiosas lágrimas, ...hum....esto no me huele bien, y por que será que siento la mirada de todos como aguijones que penetran mi cuerpo provocándome dolores lascerantes....aquí ocurre algo raro...... Qué estúpida fui, pensar que toda una expedición esperaba por una boda……. (Cambia la postura y encolerizada) Oh!, maldito Agamenón, me has engañado vilmente y me has hecho traer mi hija a su muerte! Yo, infortunada muero, ya mis ojos no pueden contener las lágrimas. Matarán a mi hija y para traerla utilizaron el pretexto de casarla!¡ Me has hecho a mí correo de muerte para mi propia hija! Dime Agamenón, cuando alguno de tus tres hijos te pregunte porque mataste a Ifigenia que les dirás? Deja que yo les de la respuesta: Para que Menelao recobre a Helena. Laudable costumbre, sin duda que nuestros hijos paguen las culpas de una criminal mujer. Rescatamos lo más odioso a costa de lo que más amamos. Te ha perdido hija mía, el padre que te engendró: el mismo te ha dado la muerte, no otro, ni ajena mano; tal es el premio que da el traidor a su familia. Bastará entonces leve pretexto para que yo y las hijas que dejas te recibamos como es justo. Desea no volver, oh rey infanticida, desea perderte en los mares o en alguna isla, porque si vuelves juro por mi sangre que la pagaréis con todo el dolor del mundo y tu sufrimiento durará una eternidad. YA DE VUELTA EN GRECIA Escena 2 Clitenmestra se pasea nerviosa, se detiene frente al altar del dios Zeus y comienza su monólogo. C: Agamenón sacrificó a Ifigenia para ir a buscar "la puta" de su hermano y por la ambición del oro troyano. Es que no tenéis ojos Dioses, para ver semejante pecado? Es tanto vuestro ego, que permitís que una pobre inocente muera en vuestro honor y encima os regocijáis de que el hacha asesina haya sido manipulada por su propio padre? Pues si es así me dáis asco.... Por todo lo que existe y no existe mas allá del Olimpo os juro que no habrá perdón para el asesino de la mejor de mis hijas, y si no cae el muy cobarde bajo la lanza troyana y tiene la suerte de volver victorioso porque seguís cobijándolo, guardo para el la peor de las muertes. Todas las noches que queden de mi vacía vida lo mataré en sueños, y una vez despierta, no daré piedad a mi conciencia ni descanso a mi torturada mente hasta lograr el objetivo. Miserable Agamenón!!! (en cólera) , rezaré e imploraré para que las flechas troyanas te rasguen, te mutilen, inutilicen tu cuerpo y tu alma, pero que tu cabeza quede intacta para que sea yo y sólo yo quien tenga el placer de arrancártela. Luego....prepararé con ella el mejor de los brebajes, beberé con placer semejante caldo, masticaré con delicia tus asquerosos ojos que pretendo arrancarte en vida, uno a uno, hurgaré entre tus huesos por cada resto de carne y no dejaré nada por comer. Que los buitres busquen en otro lado carroña de donde alimentarse, porque tu cuerpo será el alimento que alimente mi odio para así al fin del banquete poder vivir en paz sabiendo que la bestia bien muerta está y el trabajo fue cumplido. (Con dolor y pena habla hacia otro lado de frente al público, elige alguien del público para hablarle, preferentemente mujer joven) Oh mi Ifigenia, mi pobre hija, la mejor, la mas pura y bonita, la única mentalmente sana de entre tus salvajes hermanos Electra y Orestes y la inútil de Crisótemis, animales sin razón, dignos hijos de su padre, que también fue el tuyo.....(cambia de postura).. pero no.. no fue tu padre...fue un error de los dioses, porque nunca un padre podría haberte hecho lo que te hizo. Oh mi Ifigenia, mi dulce hija, mi corazón partió contigo, mi alma viaja en tu busca, para hacerte compañía donde estés, arrullarte entre mis brazos, llenarte de caricias y de halagos, dejando este cuerpo viejo y destrozado por dentro y por fuera, mas muerto que vivo, muerto para seguir viviendo, pero vivo para matar al ogro que acabó con tu vida. (Se van apagando las luces y se escucha de fondo una música muy suave, como un lamento que puede estar acompañado por un lamento de Clitenmestra - hay que trabajar el sonido-) EL FIN DE LA GUERRA DE TROYA DIEZ AÑOS DESPUES ESCENA 3 (Se oyen ruidos y gritos de alegría) Clitenmestra: (Aparece en escena en medio, de espaldas y sentada.Habla de espaldas al público) ¡Dicen que terminó la guerra! Qué hemos vencido! Pero vencido a quién? Cómo? Dicen que el astuto Ulises empleó un ardid artero para terminar con Troya. Nada me extraña proveniendo de semejante personaje. ¿Y mi Rey? Qué hacía a todo esto? Se deslizaba sobre el cuerpo de una virgen Troyana, hundía su sexo en llamas una y otra vez dentro del caluroso y húmedo templo. ¡gran Rey el Rey Agamenón! ¡Que viva el rey Agamenón! (Se ríe a carcajadas, se incorpora y se ubica de frente al público – Cambia su actitud y se vuelve dócil y condescendiente) Electra¡ Orestes! Tú, la otra que nunca recuerdo tu nombre, preparen las fiestas, celebremos al cielo y honremos a los Dioses Olímpicos por la gloria de los Atridas, los gloriosos vencedores que vuelven a casa. Diez años han pasado, diez largos y tortuosos años....... (Vuelve a reírse) ¡Electra!...ponte contenta que regresa papito....Orestes, que feliz se te ve, me parece ayer cuando te probabas la corona de tu padre cual si ya estuviera en el Hades, tú, la otra,....si, Crisótemis, bah, tú no digas nada, ...no tiene importancia.... Tengo que preparar la bienvenida, haré cocinar los mas deliciosos y exóticos manjares, que renueven todas las habitaciones, llenen los cuartos de alhajas (alhajas?, si todas se fueron para costear la puta expedición, perdón, la expedición en busca de la puta). Bueno, pero Troya era la ciudad mas rica de Asia, Supongo que traerán las alforjas y cofres repletos de joyas, oro y brillantes...Yo utilizaré un brazalete de oro y piedras preciosas distinto todos los días, ¡ o siete brazaletes en un solo día ¡ (ríe de nuevo) Electra! Orestes! Crisótemis! Es que no me oís? ¡Estamos de fiesta¡ Vuelve el Rey! Viva el Rey! Uy! Egisto, qué hago con Egisto? Tendré que pedirle que busque otros aposentos, está bien que son parientes, pero no creo que al gran rey Agamenón le agrade saber que mientras estaba en guerra,.....la reina también!!!.....(ríe) ¡Egisto, dónde te has metido? (ríe). Sí, ya se dónde te has metido, y cuántas veces!!!!!!Hasta he perdido la cuenta¡ Egisto.....Egisto .....que vuelve el rey.....tendremos que empezar a despedirnos.......EEEgggistooo..............Y yo tengo que planear mi venganza…… LA CENA ESCENA 4 (Domina la escena una mesa larga con una sola silla en un extremo donde se sienta Clitenmestra delante de un plato hondo. Hay una fuente de plata profunda con un cucharón. En la mesa hay una calavera. Clitemestra se sirve una especie de sopa. La escena está iluminada por un candelabro con dos velas en el centro de la mesa y luces tenues y una luz fuerte direccionada sobre Clitemestra) Clitenmestra: (toma la sopa con fruicción) Ah!...que placer,..nada mejor que un brebaje caliente y nutritivo con este frío. Mira que sabías bien mi querido Agamenón. Aunque hay cierto sabor a rancio.....(prueba otra cucharada)...Ja, Ja, Ja,..! Ahora un buen trago.(se sirve vino que toma compulsivamente) A tu salud, poderoso Rey! Viva Agamenón! ..o lo que queda! Tan sólo un grasoso y nutritivo caldo! Ja,Ja,Ja,...(se sirve mas vino, bebe copiosamente, se le cae vino por la comisura de los labios). A tu salud poderoso Agamenón, a vuestra salud sacerdotisa ex virgen, (agarra la copa llena de vino y se la arroja sobre la cabeza) (Deja la copa sobre la mesa y empieza a bailar una extraña danza alrededor de la mesa, cada vez mas y mas rápido, riendo y gritando hasta caer exhausta en el medio del escenario, se da vuelta y mirando hacia arriba empieza a llorar. La luz se va apagando) (Fin de la escena). LAS FURIAS Escena 5 (escenario completamente a oscuras, Clitenmestra está sentada dormitando, de golpe se escucha ruido de viento y como luces que aparecen y desaparecen , puede haber ruido lejano de tambores, Clitenmestra se despierta sobresaltada) Quién anda allí, identifíquense o llamo a los guardias! Vamos quien sóis? (aterrada se espanta y se refleja todo el horror en su cara) NOOOOOOOOOOO........quiénes son ustedes? Alecto? Tisífone? Megara? Noooo...sois ....LAS FURIAS................. Qué queréis de mí? Por qué venís a mi encuentro? Yo he cumplido mi parte, maté a Agamenón en venganza por la muerte de Ifigenia. No podéis venir a reclamarme nada, yo cumplí con vuestro pedido, y ahora qué mas deseáis? Es que acaso soy yo ahora la sentenciada? Por vengar en ese monstruo la muerte de mi amada hija? Pues bien matadme si tenéis valor, pero no lo tenéis, utilizaréis otro mortal como instrumento como habréis hecho conmigo. Cobardes, perras sarnosas........A quién enviaréis con tan precioso encargo? A alguno de mis hijos quizás? Bueno sería. Pués si es así Orestes es el indicado. Vaya, veo que he acertado, no? Nunca me amó. Y por qué no Electra? Nunca me quiso, ni me perdonó la muerte de su amante padre. No os escapéis, apareced delante de mí, no os escondáis, quiero ver vuestras cabezas llenas de serpientes, oh demonios femeninos alados, con un puñal en la mano y un látigo en la otra. Vengan por mi furias que desafiáis la autoridad de los dioses olímpicos así como yo los detesto. ESCENA CON ELECTRA ESCENA 6 Clitenmestra ve una sombra, representa a Electra y le habla: Electra, eres tú? Qué estás haciendo? Vagando como siempre de un lado para el otro. Claro, como no está Egisto en casa. Toda la vida te está diciendo que no salgas a las puertas, que no seas vergüenza de los tuyos. Ahora que no está él te cuidas muy poco de mi, y muchas veces a muchas personas estás pregonando a los cuatro vientos que YO, “TU MADRE”, soy una insolente imperativa, que yo te trato sin justicia, que siempre me excedo en mandarte, orgullosa, a ti y a todo lo tuyo. Pues no: yo no tengo exceso de soberbia. Si te hablo mal, es porque mal te portas tú en lo que dices. ¡Qué tu padre – no tienes otra canción – que tu padre fue muerto por mí¡ Pués sí, por mi fue muerto, el y esa troyana que osó traer a mi casa, y con quién osó engendrar dos hijos, delante de mí, y delante de mí se paseaban orgullosos todos ellos como perfecta familia. Sí, por mi fue muerto, cómo habría de negarlo, pero lo suprimió la justicia, no yo sola. Si tu hubieras tenido discreción suficiente, hubieras cooperado a su obra. Tu padre – ese por quién siempre estás cantando baladas de dolor - , entre los Helenos fue el único que tuvo la osadía de admitir que tu hermana Ifigenia fuera sacrificada a los dioses. Claro, él no sufrió para engendrarla, pero qué dolores pasé yo para darle a luz. Anda, tu que le defiendes tanto, tu que le entregaste el mas preciado tesoro de toda mujer a tu padre, Creías que no lo sabía acaso? Por qué te crees que no dormía junto a él después que había estado contigo? Por el asco que me daba su cuerpo después de haberse fregado con el tuyo. Pero ahora dime, tu que presumes de saberlo todo, por qué mató a Ifigenia? Pero si, como es cierto, la mata por causa de su hermano Menelao, ¿ por qué en mí habría de caer la suerte? ¿ No tenía dos hijos Menelao? ¡ Qué esos murieran, hijos del padre y de la madre causa de esta guerra! Mi hija, ¿por qué tenía que morir? ¿Acaso el averno tenía mas hambre de hijos míos que los de esa puta? Ven , no te vayas como siempre y me dejas con la palabra en la boca, hablando a los cuatro vientos , ......... (Al público) “Yo no estoy loca, sólo he vivido mas de lo necesario, y cuando eso ocurre uno sólo recibe dolor y penurias, no hay alegrías, en vano la mirada las busca cuando el tiempo se prolongó sin la medida justa” ULTIMA ESCENA (Clitenmestra sentada al frente del escenario en posición de Buda, los ojos cerrados, tarareando una triste melodía, abre los ojos y empieza a hablar) Me pesan los años, las palabras cuestan tomar forma y ya veo el final del camino. Lo presiento, el corazón me lo está anunciando y mis manos empiezan a no responder a mis órdenes. Mis ojos, tristes, cansados, cual ventanas semiabiertas, ven sólo tinieblas, y mis oídos cansados sólo escuchan lamentos, tristes lamentos de aquellos que fueron quedando al costado del sendero. Mi adorada hija que sucumbió ante el acero paterno por un capricho de los dioses, los miles de griegos que regaron con sangre las playas troyanas, sus viudas, a las cuales Agamenón no pudo devolverles las vidas de sus esposos e hijos, y hasta me atrevo a decir que escucho los lamentos de Hécuba, la reina de Troya que desde el fondo del mar con un coro de sirenas llora sin descanso sus guerreros muertos y arrulla las tormentosas aguas en triste sinfonía. (Cambia su actitud, pasa a ser de alerta, pero sin miedo, mas de curiosidad) Shhh…..silencio…..escucho pasos, se acercan con sigilio y quién sabe que motivos los acompañan. ¿Quién anda allí? Quién osa invadir los aposentos de la reina e interrumpir mis oraciones? Conteste ¡ Con qué intenciones se acerca en silencio y sin anunciarse? Quién se acerca en sigilio y no responde no buenas intenciones esconde. ¿Acaso alguna de las furias? ¿Acaso la paz tan buscada del brazo de la muerte? Hace frío, es que vienes montado en un viento helado? Contesta cobarde!!! No te ocultes en las sombras!!!! Ah…ya te veo, mis viejos ojos te reconocen,..Orestes,..hijo, por qué te acercas de esa forma? ¿Es que traes alguna intención aviesa? Tus manos tienen el brillo del acero, y tus ojos son blancas esferas inyectadas en fuego. Responde, a qué vienes? Vienes a halagarme con algún presente? Ya veo, oscuro y tenebroso obsequio traes en tus manos….Vienes a matarme quizás?...Pues si es así lamento comunicarte que llegas tarde. Estoy muerta en vida desde hace años. Soy un triste espectro de carne y hueso vacío de sentimientos y sensaciones. Ten coraje, no vaciles en tu objetivo, mucho rencor y odio debe haber alimentado tu atormentada mente para tomar tal determinación. No te preocupes, sólo me harás un gran favor, llevar mi espíritu hacia el Hades, dónde hace tiempo mi alma muerta yace esperando por mí, y devolver mi triste cuerpo a la tierra que me vió nacer y me ayudó a parirlos a todos vosotros. Qué paradoja, yo te traje a la vida y tu me entregas a la muerte. Vamos, no dudes, ten valor, Electra no dudaría un instante. Acércate, te frenan mis ojos?. Ve, no te miro, dejo caer mis cansados párpados a tu intención, abro mi pecho a tu puñal (extiende los brazos y adopta la forma de una cruz, con los ojos cerrados, en actitud de entrega, pero serena y firme esperando el final), vamos, no hagas esperar a tus demonios, ….ah…si, ahora te escucho venir, ya estás cerca, percibo tu respiración, anda, toma coraje y hazlo ya. Si necesitas ayuda entrégame a mi el puñal, o apóyalo contra mi pecho sin vacilar que yo te daré las fuerzas. Ah…ya siento la fría punta sobre mi piel, VAMOOS!!!!! (Clitenmestra siente penetrar el puñal) Siii….vuelve a empujar, (la voz se quiebra) asiii…(junta sus manos cerrándolas sobre el hipotético puñal y lo empuja con fuerza hacia adentro, ahora abre los ojos vidriosos y vuelve a extender los brazos en cruz, se debería ver sangre en el pecho y las manos o que empiece a gotear sangre sobre la cabeza)… Gracias….Orestes, no te guardo rencor, ya las furias irán por ti, nos reencontraremos en el Hades, quizás allí seremos felices juntos. Ya voy Ifigenia, te siento cerca, si, allí vienes, que hermosa estás, el tiempo te ha vuelto mas bella……Ifigenia, mi amada hija……..ya estoy contigo……………….(Apagón) FIN |