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BORGES MEAD.

(El peatón amenazado)

MARIO COSTELLO

 

I

(Suena una suave música. Es de noche. La escenografía describe una calle desierta de una ciudad futura. Se ve el resplandor de televisores por las ventanas de las viviendas.

Aparece Mead, camina, ensimismado. Baja música y se oye el silencio que apenas será entrecortado por alguna risa o sonidos de algún programa que proviene de los televisores..

Mead llega a un extremo y queda inmóvil, observa. Se ve la silueta de una mujer a través de una ventana. Mead repite la acción un par de veces y luego retrocede desandando el camino.

Aparece, bruscamente, un personaje)

ROBOT-Quieto. ¡Quédese ahí!. ¡No se mueva! ¡Arriba las manos!

MEAD-Pero... debe haber algún..

ROBOT-¡Arriba las manos o disparo!. ¿Su nombre ?

MEAD-Leonard Mead.

ROBOT-¡Más alto!

MEAD-¡¡Leonard Mead!!

ROBOT-¿Ocupación o profesión?

MEAD-Escritor.

ROBOT-Sin profesión. ¿Qué estaba haciendo?

MEAD-Nada, caminando , tomando aire.

ROBOT-¿No hay aire en su casa, Señor Mead? ¿Tiene Usted aire acondicionado?

MEAD-Si.

ROBOT-¡Dirección!

MEAD-Calle Adánbuenosayres 15, norte.

ROBOT-¿Y computadora?. ¿Tiene una P.C.?

MEAD-No.

ROBOT-¡¿No?!. ¿Es Usted casado Señor Mead?

MEAD-Hubo en una época una mujer.

ROBOT-Reitero la pregunta. ¿Es Usted casado Señor Mead?

MEAD-Se llamaba María.

ROBOT-¡Conteste!

MEAD-No, ya no. Y por ahora no, creo.

ROBOT-Mi sistema no puede analizar ambivalencias.

MEAD-¡Que pena!, no sabe lo que se pierde.

ROBOT-Reset. Ya no, ¿significa que alguna vez estuvo casado?. Y por ahora no, creo, ¿significa que piensa casarse nuevamente?

MEAD-¿Usted que cree?. (pausa) ¿Sabe donde la conocí?

ROBOT-¿A quién, Señor Mead?

MEAD-¡A María, hombre, a María!.

ROBOT-Yo no soy hombre, Señor.

MEAD-Disculpe, estas bromas del lenguaje.

ROBOT-Acepto sus disculpas.

MEAD-La conocí detrás de todos los libros que leí en vida anterior, de todos los manuscritos, de toda las traducciones que hice.

ROBOT-¿Cómo?

MEAD-Un sentido que los hombres menosprecian en el éxtasis de sus cotidianeidades y que ahora, nuevamente, comienza a vedárseme. Es así, yo sabía que volvería, siempre lo hace cada tanto...como el río, ¿vaya novedad?, se figurará Usted, lo circular..Estas paredes que golpean a veces mi rostro, siempre blancas, no pueden competir en su luminosidad con ese inexorable día en que la vi por vez primera.

ROBOT-Deduzco que Usted es ciego, Señor Mead.

MEAD-Usted sería un buen lector. Pero no, no soy ciego. Casi ciego, que es lo mismo, o quizás, peor.

ROBOT-Mis sensores indican que está atravesando una severa depresión.

MEAD-Ja, ja. ¿Y ahora que indican? ¿Cómo califica la alegría que causan sus palabras?

ROBOT-Está mintiendo.

MEAD-Estoy de acuerdo. (pausa)

ROBOT-¿Qué está fantaseando, Señor Mead?. Su nivel de adrenalina ha subido considerablemente en estos segundos?

MEAD-Como le decía, elevándose entre las palabras, apareció ella. Yo estaba sentado, bajé el libro hacia mi regazo y ahí estaba ella. Siempre lo estuvo, siempre había estado presente, latente, expectante; como la pantera de Rilke.

ROBOT-Su construcción gramatical carece de sentido.

(El Robot comienza a moverse de manera oscilante, se escuchan sonidos desde su interior. Al tranquilizarse...)

ROBOT-Señor Mead, ¿Usted consume drogas?

MEAD-¿Por qué no se va un poco a navegar por la Internet?

ROBOT- (Luego de una breve pausa)- Mis sensores detectan un alto grado de ironía y agresión en su verbalización. Señor Mead, está detenido.

(El Robot lo lleva detenido. Pasan a otro ámbito escénico. El espacio simbolizará el lugar de detención de Mead ,una celda. Los barrotes están simplificados en algún elemento que cruza la escena. En el lugar hay una computadora, encendida y conectada a la Red., cuyo monitor es inmenso. Ocupa un lugar central) *Si esto fuese posible, el lugar debería tener varias computadoras o elementos escenográficos que las representen.

ROBOT-Llegamos, es acá. Su nuevo hogar, Señor Mead.

MEAD-¿Mi nuevo hogar?. ¿Qué es esto?

ROBOT-Su lugar de detención. De ahora en más, permanecerá acá hasta que se decida que rumbo tomar con su vida.

MEAD-¿Y quién se cree capaz de poder decidir sobre el rumbo que debe tomar mi vida?

ROBOT-¿Alguna vez Usted decidió sobre los hechos que forjaron la suya?. Si eso cree realmente, le aconsejaría que no exprese su opinión en voz alta en el momento de enfrentar al Gran Jurado.

MEAD-¿Por qué no?

ROBOT-Ellos no soportan las bromas vulgares. (transición)

-Tome, ingiera esto.

MEAD-¡De ninguna manera!. No suelo tomar nada sin prescripción.

ROBOT-No sea infantil, Mead. Nosotros somos la prescripción. Neutralice su miedo, es solo un microchip.

MEAD- (luego de dudarlo, lo recibe en su mano) -Necesito agua.

ROBOT-No hace falta, se disolverá en su boca apenas lo introduzca en ella. Compruébelo. Buenas noches, Señor Mead. Que descanse y recupere fuerzas. Bienvenido.

MEAD-¿No piensa cerrar con llaves?

ROBOT-No entiendo su pregunta

MEAD-Usted se va, así, no tiene un manojo de llaves. Toda literatura digna habla de La Llave, los barrotes, el repugnante carcelero...

ROBOT-No podrá ir a ningún lado sin nuestro consentimiento.

(El Robot da media vuelta y se retira de escena. Mead comienza a recorrer el lugar. Luego se sienta o se recuesta y se duerme. Es despertado suavemente, el Monitor comienza a hablarle, se escuchan ecos de su voz como si las otras máquinas reprodujeran lo que dice)

MONITOR- Hey, oiga, despierte. (Mead sigue durmiendo)

- (gritándole)- ¡Despierte!

MEAD - ¿Qué sucede ?

MONITOR- ¿Quién crees que eres para dormir tan despreocupadamente ante mi presencia?

MEAD- (mira hacia todos lados sin entender de donde proviene la voz)

MONITOR Aquí, insolente. Aquí.

VOCES- Aquí. Aquí. Aquí...

MONITOR-¡Silencio!

VOCES- Silencio. Silencio. Silencio.

MONITOR- ¡Es una orden, imbéciles!

Perdone, no hacen más que reproducir todo lo que digo.

Si, yo, acá. No está soñando, acérquese.

MEAD - ¿Quién habla?

MONITOR- Momentito, nadie lo autorizó todavía a formular preguntas.

A ver, acá tengo sus datos. Veamos si concuerdan. ¿Nombre?

MEAD- ¿Realmente importa el nombre?.

MONITOR- ¡Epa!, atrevido resultó el mozo. Claro que nos importa, también necesitaremos otros datos. ¿De qué vive?, ¿Con quién?, ¿Está o estuvo afiliado a algún partido?¿Número de identificación?¿Qué modelo de impresora tiene?¿Si tuviese la oportunidad de tener al presidente en frente suyo, que le diría?. Etc. etc. Pero vayamos por parte. Nombre.

MEAD- En algún tiempo, con un amigo, nos llamamos Bustos-Domecq.

MONITOR- ¡Que bonito, muy bonito!. ¿Y ahora cual es su nombre?.

MEAD- Mead, Señor Mead.

MONITOR- ( ofuscado) Perdón, creo que no formulé la pregunta correctamente. Dígame su nombre completo.

MEAD- Leonard George Borges Mead.

( transición)

MONITOR- Ajá. ¿A que se dedica?

MEAD- A escribir.

MONITOR- ¡Escritor!. No irá a comenzar a vomitar conejitos ahora, no?. Digo, como ese...como se llamaba?

MEAD- Yo jamás hubiese escrito semejante pamplina.

(luego de una pausa, desde el monitor se corporiza un personaje ,podría vestir enteramente de blanco, podría llevar el monitor en la cabeza .Mead se comportará con naturalidad ante este hecho, no se muestra sorprendido )

MONITOR- No se ofenda, no fue mi intención.

Dígame, antes de que lo trajeran acá, ¿qué hacía en la noche por la ciudad?. ¿Qué estaba haciendo afuera?

MEAD- Caminando, lo mismo que hice durante un tiempo prolongado.

MONITOR-¿Caminando, sólo caminando, caminando?

MEAD-Caminando, solo caminando y viendo lo que mis ojos me permiten ver, y a veces, encontrar.

MONITOR-¿Sale a buscar?

MEAD-Exactamente.

MONITOR-¿Qué es lo que busca?.

MEAD- Usted no lo entendería, supongo que tampoco es hombre.

MONITOR-No saque conclusiones, todavía. Así que caminando...

¿Y porqué al llegar a la intersección de las dos avenidas donde los tréboles cubren todo, se detenía bruscamente y retrocedía a suma velocidad?

MEAD-¿¡Como sabe eso!?.

MONITOR- (Gritando) ¡Conteste!

MEAD- (Incómodo)- Eso es falso.

MONITOR-¡Usted es el falso!. Hace mucho que tenemos conocimiento de su conducta. Lo vigilamos días enteros, ¿Mead?, sabemos casi todo lo referido a su vida. Solo este detalle nos inquieta, ¿por qué?,Señor Borges Mead. Tenemos algunas sospechas, refútelas.

MEAD- (luego de un silencio)- Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.

MONITOR- (pausa)- Eso ya lo intuíamos, pero ,¿por qué?

MEAD- Creo que se dónde encontrarla.

FIN DE ESCENA.

 

II

MONITOR-Hable, Mead. ¿Encontrar qué?. ¿Quizás el lugar donde se reúne con los otros?.¿La central, el aguantadero?

MEAD-No, su centro específico en el vasto mundo.

MONITOR-No ande con vueltas. Responda a mis preguntas.

MEAD- Señor, discúlpeme. No lo conozco y yo no suelo hablar mucho, menos a un extraño. Aunque ya sabe demasiado de mi.

MONITOR-Yo determino cuando es demasiado.

Pero, a ver; ¿Usted quién cree que soy?. ¿Qué represento para Usted?.

MEAD- No lo sé, desconozco la respuesta.

MONITOR-Vamos, arriesgue. Use la imaginación, ¿no dice que es escritor acaso?, ¿o eso es una mentira?

MEAD- No acostumbro a mentir.

MONITOR-¿Y, entonces? (silencio)

Está bien, le diré quién soy. Me presento...

Soy el Pentium Supremo. El innombrable o el que todos quisieran poder nombrar. Y aquí estoy, frente a Usted que tiembla por que comienza a descubrir la verdad.. Puede sentirse agraciado, si quiere.

Ya ve, la fantasía puede ser superada por esta realidad.

Soy aquel nombre que llamaron el nombre número cien. Soy la suma.

Por fin me encontró. Soy yo, mucho gusto.

Kaulakau, para servirlo.

(Transición)

MEAD- ¿Sabe Usted como son estas sensaciones?.

MONITOR-¿Cuáles, Mead, cuales?

MEAD- Ojalá pudiese sentirlas, son difíciles de describir.

MONITOR- Inténtelo.

MEAD- Para Usted es simple. Mire, es como cuando uno quiere vomitar. La sensación se apodera de todo el cuerpo, como una mancha que se origina en el estómago y desde ahí se expande con gran rapidez hasta cubrirlo todo. Los músculos comienzan a comprimirse, la energía se descompagina. Los chakras, dirían los orientales. El pecho pareciera estar sujetado con un chaleco de fuerza, cuesta respirar. Y los hombros, ah, los hombros, una extraña mezcla de tensión y relajación juegan con ellos.

El estómago, le decía, es una máquina en mal funcionamiento.

La espalda. Los nervios se transforman en un carnaval de cables, serpentinas enloquecidas en el aire, un enjambre enfurecido.

La ausencia toma forma física, el deseo nos juega esta mala pasada, nos hace una zancadilla, nos derriba y ahí, en el suelo, nos patea y cada patada tiene la potencia de su nombre.

Ya lo ve, mediocremente lo describo. Así puede llegar a ser una no presencia.

¿De qué se extraña?..

Pongámosle una imagen: una pesada piedra cuelga del cuello del que se hunde en el mar.

Y he tratado que no suceda más, lo he escrito, pero pareciera que mi cuerpo fuese un insubordinado desertor, desertor en el dolor, una huida gris que ríe.

Si pudiese sentir este bloque que yo ahora mismo siento en el esófago, podría entenderlo. Así es, le deseo mi dolor. No me malinterprete, solo para que lo entienda. Así es como se la siente.

MONITOR-( Riéndose)- Parafraseándole, disculpe mi ignorancia.

(Borges Mead lo mira, comienza a doblar el cuerpo, le da una especie de ataque de angustia o de dolor)

MONITOR( sigiloso) ¿Qué pasa Señor?¿ Que le pasa?

(Borges Mead no responde. Luego)

MEAD-( Sollozando, le cuesta hablar)- Pasa....que...nuevamente.

MONITOR- Nuevamente ¿qué?.

MEAD-Me duele una mujer en todo el cuerpo.

MONITOR-¿Cómo dice?.

MEAD- ¡Me duele una mujer en todo el cuerpo!.

(El Monitor se acerca e intenta contenerlo, luego saca una jeringa de algún lado y lo inyecta a Borges Mead)

FIN DE ESCENA.

 

III

(Mead está recuperándose, el Monitor está con él)

MONITOR-Usted se dio cuenta, no?. Ya lo sabía, verdad?. Estoy seguro que no quería delatar a sus compañeros, sabía ya que lo teníamos vigilado. Por eso se volvía siempre, por eso no llegaba nunca hacia ese lugar.

MEAD-¡No lo entiende, no puedo pasar por ahí!. Podría verla.

MONITOR- Si lo que Usted dice, es verdad, entonces debería arrimar el bochín. De eso se trata, acérquese, háblale, dígale algo.

MEAD- No puedo, lo he intentado, no sabría que decirle.

MONITOR-No debe tener miedo, enfréntelo, dele lucha hasta el fin.

MEAD-No quiero el fin. Esos días carecerían de sentido. Al enfrentarlo me quedaría también sin la literatura.

MONITOR- Y prefiere seguir con esta cruz a cuestas por el resto de sus días.

MEAD- Usted que cree...? ( transición)

- Desde que ella apareció he vuelto a caminar, he vuelto a ver e imaginar las supremas letras con las cuales todo escritor soñaría. Me despierto cada día con un nuevo ramillete de coloridas posibilidades de encuentros. En uno la he besado, ya en otro he acariciado por horas su delineado rostro. He jugado con sus cabellos hasta que las llagas detenían a mis manos.¿Me permite una indigna metáfora?. El sol, sus cabellos. Disculpe, no cabría otra comparación. Hundo mi rostro en el sol, inhalo, guardo su fragancia eternamente.

¿A peinado alguna vez a una mujer? ¿Ha visto dormirse en sus brazos a una mujer?. La mecía con suma concentración y en la tranquilidad, sus pechos me hablaban, despacio, subían y bajaban ,el oxígeno; y soy inmensamente feliz, solo eso quiero.

He contado los accidentes en su espalda, he bebido de su cuerpo y en su cuerpo. Esto no debe concluir. Los abrazos son interminables en cada amanecer. La he escuchado centenares de veces pronunciar mi nombre, la he escuchado decirme la ansiada frase. Ella me necesita al comienzo y al fin de los infatigables días. Soy su respiración y la mía. El agua necesaria para un perdido sediento, oasis de mi vigilia, manantial de mi inconciencia.

MONITOR- Y ahora, digo, ¿no?. ¿Usted se la cogió o no se la cogió? ( silencio) ¿Qué lo pone incómodo? Si lo que Usted necesita es lo que todo hombre. ¿Cómo anda con el sexo, Borges Mead?.

¡Mujeres, mujeres!. ¿Será posible que siempre sea lo mismo con ustedes?.Pero claro, para Usted es una y nada más que una la depositaria de todos sus ensueños, como si alguien pudiese mecerlo en sus carencias. No me haga reír, podría dañar mi disco rígido. En mi memoria no registro a tal o cual mujer.

¿Qué una sea la importante?. Está jodido, amigo.

Son iguales, lo que Usted en definitiva busca lo encontrará en cualquiera de los millones de entrepiernas femeninas del mundo.¿Por qué una?. ¿Por qué sería feliz con aquella y no con otra?.

MEAD-¿Debo responder?

MONITOR-Solo mire. ( Se enciende el monitor, en el se ven imágenes de mujeres.)

MONITOR-El gran negocio, Mead, la nueva droga universal; la gran prescripción. He comprobado hace mucho que pasan horas y horas en esto. La mayor parte de las horas en que navegan , lo hacen. Mis súbditos babeantes.

¡Convénzase!.

¡¡ Dios es una gran vagina!!.

(suena música. Quedan observando los dos por unos segundos)

MONITOR-¿Ve lo que le digo?. Mire esos hermosos culos, mire. Esas poses, mire. Aquella morocha, ¡cómo abre sus piernas!. (toma a Mead de los hombros y lo obliga a observar)

-Ellas pueden contornearse así, así, así. ¡Oh, por Dios! (se sorprende ) - ¿Qué estoy diciendo?.

Mire como lo llaman las vulvas, ¡y sin ningún riesgo!, la asepsia total, las pieles eléctricas. ¿Y aquella?, su boca parece una boa hambrienta, ¿acaso así es la mujer que lo perturba? (Mead se retira bruscamente).

-Ya sé, ya sé. No le interesa. ¿Sabe que no le creo un carajo? (pausa)

-Está bien, acérquese. Vamos a encontrarla.

MEAD-¿Eso es posible?

MONITOR-Todo me es posible. ¿Quiere verla, verdad?. Solo dígame su nombre y la ubicaremos en cuestión de segundos.

MEAD-No puedo decirle su nombre.

MONITOR-Claro que puede.

MEAD-Me aterra la idea de escuchar que alguien más la nombre, o que alguien más le de vida en su conciencia.

MONITOR-Dígame su nombre, vamos, no debe ser tan difícil.

MEAD-Claro que lo es. Hasta el día de hoy me he referido a ella solo con débiles referencias. Jamás la nombré, delante de otros que la nombraron puse todo mi cuerpo en posición de desafección.

No puedo decírselo, el nombre de una mujer me delata.

Al no nombrarla, deseo, tal vez, aniquilarla.

MONITOR-¿A quién quiere matar?

MEAD-Si no la nombro, ya no puede existir más que en mi memoria.

MONITOR-Podríamos llamarla La Maga, quizás. ¿¡Cómo se llamaba ese escritor!?. Digo, La Maga, todos los hombres parecen buscarla. O..había otro ...

¡¿Qué le parece Elviamor?!. ¿Eso lo escribió Usted?.

MEAD-Yo no, Señor.

MONITOR-Tome, escríbalo aquí.

(Mead, lentamente, lo hace. Entrega el papel al Monitor)

MONITOR-¡Ah, pero mire Usted de quién se trata!. Bonito título para su fantasmagoría, nombre y apellido. O sea que se llama...

MEAD-¡No lo diga, se lo prohíbo!

MONITOR-Eh, tranquilo, está bien. Veamos. (escribe en el teclado el nombre)

MONITOR-Muy bien, solo hay que esperar. A ver, a ver. Conectando con el sitio número siete ta ta ta tá. ¡Sitio Web encontrado, fácil!. Conectando. Descargando elementos. Faltan 17... faltan 9 .... faltan 2....Listo.

¡Abracadabra, Señor Mead!. Acérquese a mirarla, aquí está.

MEAD-¿Lo dice en serio? (se acerca temeroso)

MONITOR-Claro, hombre. ¡Uy, pero hoy si que es su día de suerte!. Está en línea, puede charlar con ella.

MEAD-No sé si debo.

MONITOR-Si debe. Vamos, dígale algo, cualquier cosa.

(se corporiza en escena la imagen de la mujer, quien mira a Mead y le sonríe.)

MEAD- (La contempla extasiado. Luego dice o tipea.)

-Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

(ella sigue sonriendo, adopta una pose , sostiene una bandeja en sus manos. Al cabo dirá)

ELLA- Palabras, palabras, palabras. Hechos. ¿Qué es lo que desea el señor?. Tome lo que quiera. (pausa)

-No sé cuanto tiempo podré esperarte.

MEAD-¡Está engañándome!.

MONITOR-¿Qué dice, no es ella acaso lo que quería?.

MEAD-Yo juego a que es ella ante el concurso de ambos, Usted me devuelve el engaño.

Le mentí en los datos.

APAGON. FIN DE ESCENA

 

IV

(Borges Mead está dormido. El Monitor charla en un lateral con el Robot)

MONITOR- Mi paciencia se agota. Insiste con sus mentiras.

ROBOT- Si, debo confesarle que siento gran curiosidad por conocer o llegar a sentir esas obsesiones.

MONITOR- ¿Qué está diciendo?. Este vago oculta algo muy pesado, póngale la firma.

ROBOT- ¿La firma?.

MONITOR- Es una manera de decir...Estoy seguro. Los extremistas comenzaron así en algún momento. Un loco que salía a caminar, ¿ se da cuenta?, su deseo debe ser el de subvertir de algún modo la paz del resto de la sociedad. Cuando el resto de la sociedad está apaciblemente con sus monitores, uno decide cambiar la calma. ¿Para qué, quiere explicármelo?

ROBOT- No lo sé ,Señor.

MONITOR- Es muy peligroso, habrá que tomar medidas más rigurosas en la precaución. Imagínese si a todos, de repente, se les ocurre comenzar a ver, a oler nuevamente. A caminar, ¡ja!, a enamorarse. ¡Por favor!

¡Si no necesitan salir ya de sus hogares!. Doble clic y están en cualquier lugar del magnífico mundo. La dosis diaria de fantasía. Y este energúmeno persigue, como un animal en celo, a una tierna perrita de vapor. Si, es mas inteligente de lo que creía. Esa es la coartada que nos quiere hacer tragar. Ella.

ROBOT- ¿Quiere que la detenga?

MONITOR- No, ¿para qué?.Supongamos que lo que él dice es cierto. Ella ni siquiera sabe que está viva. Sus días transitan en la desidia de la absoluta mansedumbre. ¡Epa!, ¿ve?,es contagioso; ya parezco un escritor. ¿No cree?.

Ella es de las nuestras, una más de la muestra.

ROBOT-¿Muerta?

MONITOR-¿Yo dije eso?. En fin. Pongamos en marcha el último eslabón del plan. Si esto tampoco resulta, habrá que hacerlo confesar con las arcaicas técnicas.

Vaya, dejo todo en sus manos.

ROBOT- A la orden.

(El Robot sale de escena. Luego de algunos segundos se escucha una explosión seguida por un sonido de alarma. Hay un breve apagón, las luces fluctúan en escena. Borges Mead, sobresaltado, se despierta. Se escucha, como si se comunicara por medio de un radio, la voz del Robot)

ROBOT- Aquí Robot, llamando a Monitor, cambio.

MONITOR- Aquí Monitor,¿qué fue eso?, cambio.

ROBOT-Se produjo un atentado en la central de distribución eléctrica, cambio.

MONITOR-¿Los daños son serios?, cambio

ROBOT-Todo bajo control, daños mínimos, cambio.

MONITOR-¿Algún responsable?, cambio.

ROBOT- Una persona de sexo masculino, autoproclamado comando Evaristo Carriego.

MEAD-( incorporándose) - ¿Cómo dijo?

MONITOR-Alguna seña particular.

ROBOT- Dice ser, entre otras cosas, artista plástico.

MONITOR-¡Cagamo!, digo, muy bien. Tráigalo inmediatamente.

(Ingresa el Robot y el hombre, Mead observa de soslayo. Monitor lo observa con arrogancia)

MONITOR- Así que Usted fue el autor. ¡Nombre!, ¡y no me diga que eso no importa!, entendió?. Nombre y apellido completo.

XUL- Oscar Agustín Alejandro Schutz Solari.

MEAD- ¡Xul!.

XUL-¡Borges!. Hermanito querido, comment ca va?

MEAD-Ca va bien. E toi?.

XUL- Muy bien , muy bien.

MONITOR-Veo que los señores se conocen. Con su permiso...

(Monitor y Robot se ocultan a observar lo que ocurre de aquí en más)

MEAD-¿Qué hacés acá? ¿Cómo llegaste?.

XUL-Y... te seguí la pista. Después de lo de aquella noche pensé que en el mañana me encontraría en mi salsa. ¿Ya que otra cosa podría sorprenderme?

¿Como soportaría lo cotidiano si yo ya había intuido que esto podría resultar fascinante y había visto lo que ningún hombre?. Y entonces, esa noche me dije:

no pienso perdérmelo.

MEAD-¿Qué noche?

XUL-La noche en que bajé al sótano de Carlos Argentino Daneri.

MEAD-¿Lo hiciste también?.

XUL-Por supuesto, Borges. Si vos me lo contaste tan bien, ¿cómo no bajar a verlo?. Sentí exactamente lo mismo que vos, vi el todo. Luego, el correr de los hechos se me tornaba aburrido y me raje en..en..

(Xul duda, saca de entre sus ropas una agenda electrónica y lee en ella)

XUL- (aliviado) En 1.963, ¿te acordás?. Después regresé, ¡no te podía encontrar en ningún lado, Borges!,creo que fue en el 98 o 99 y otra vez safé, me vine hace algunos años; solo traje lo indispensable en el maletín y desde entonces sigo haciendo de las mías más algunos agregados curriculares. Aunque, te confieso algo...acá también comienzo a aburrirme. (transición)

Se te extraña, che, Borges. ¿Como te rajaste vos, por qué?

MEAD- Fue en el año 1.986. Estaba harto. (transición)

Quiero saber, ¿qué pasó después que me escapé?

XUL- (siempre titubeante) Bueno, en el año 99 hicieron sendos, decadentes, obsecuentes y estupendos homenajes en tu natalicio (Mead sonríe)

-Hubo también una película, una obra de teatro que amalgamaba un texto tuyo con uno de Bradbury. Poemas hechos canciones. Libros sobre tu vida. Reiteraciones de reportajes y mito, mucho mito.

XUL-Pero contame, Borges. Hasta parecés más joven. ¿Qué te pasó? ¿Cómo hiciste?. Contá, please.

MEAD- (en voz baja)- Entre nosotros, no me quedó otra. Cuando me di cuenta, era realmente muy tarde. Y en aquella, la noche intemporal, me grité: Es el amor. Tendré que enfrentarlo o que huir.

Mi rutina puntillosa y accesible se tornó deforme ante su presencia. Ella desestabilizaba, yo era el amenazado.

Y aquí estoy, aunque debería decir, aquí estamos. ¿No te parece?.

Ha sucedido algo horrendo y majestuoso.

XUL-¿Qué puede ser horrendo y majestuoso?.

MEAD-La he encontrado. Ella también habita en este tiempo.

Por algún motivo, que me es vedado conocer, la he descubierto entre las multitudes opacas, entre el resplandor de los monitores, entre la abulia generalizada. Ya lo ves, mi inexorable destino de no pertenencia es mi infierno.

Jamás le juré amor eterno, no tuve la maravillosa oportunidad, sin embargo, mi amor lo es. Esta es la duración del infierno, esta vigilia desconsolada, esta vigilia sin destino será mi eternidad.

XUL-¿Quién es ella, tu esposa?. ¡Así que te casaste Borges! .Y tus hijos,¿cuántos tenés?.

MEAD-( se incomoda)- No estoy hablando de eso.

XUL-Deberías contarme, che, a un amigo se le confía todo.

¿Así que no hablás de tu esposa? ¿De quién entonces?

MEAD-La hermosa máscara ha cambiado pero como siempre es la única.

Yo caminaba y el ejército de un solo hombre me cercó. Fue como una horda.

Me dispararon miles de signos interrogativos, como vos lo hacés ahora, Xul.

Me trajeron a este lugar, esta habitación es irreal; ella no la ha visto.

Dicen que me tendrán aquí, después decidirán a donde me mandan. Hay que esperar el lógico juicio.

XUL-¿Qué juicio?.

MEAD-El del Gran Jurado.

XUL-Hace rato que estás en tela de juicio. Deberías confesar,

si no, lo más probable es que te manden al Centro Psiquiátrico de Investigaciones en Tendencias Regresivas.

(sigilosamente) -Borges, estamos solos, nadie puede escucharnos. Contame de lo otro.

MEAD- ¿Qué otro?

XUL-De el otro, el otro Borges Mead. Hablemos de lo nuestro. Sé que sos uno de los lideres del Comando.

MEAD-¿Qué Comando?

XUL- (en voz baja) - ¡Pero che, Borges!. El Comando revolucionario de los Artistas, el Evaristo Carriego.

Yo jamás conocí al líder pero intuí que con ese nombre vos podrías ser uno de los jefes. Mirá que encontrarnos aquí... pero pronto nos iremos. Los compañeros no van a permitir que nos tengan mucho tiempo.

MEAD-No sé de que hablás.

XUL-Lo de las interferencias en sus páginas y chats estuvo buenísimo. Ni mandando millones de cookies pudieron enterarse de donde provenían los poemas.

Y el mural magnífico en la Casa de Gobierno...? ¡puaf!, ¿vos diste la orden, no?

(Mead lo mira sin entender)

-Ahora, los compañeros, están programando el día nacional de la interferencia. Ese día, los televisores y monitores se desprogramarán y solo emitirán teatro, algún ballet, música. ¿Que día será eso?, decime.

También , en otra jornada, se les repartirá óleos a los niños y hojas, muchas hojas. Ese será el día de la mancha, en conmemoración de Cervantes.

MEAD- Interesante, aunque obvio.

XUL- Pero si esto debes de haberlo ideado vos, estoy seguro. Contá, dame algunos otros datos. Está bien que yo pertenezca a otra brigada, pero, estamos en la misma lucha ¿no?.

MEAD-Insisto, no sé de qué me hablás. Me detuvieron por caminar y por pensar en ella.

XUL-¡Ella!, ¿cómo se llama? (mutismo en Mead)

-Entonces ella debe ser el líder. Eso es, ella es del Comando, ¿verdad?. Claro, una mujer, a ella buscamos.

MEAD-No entiendo como ella pudo llegar hasta aquí. La fórmula no era nada fácil de memorizar, ni siquiera de entender, entonces, figurate mi sorpresa cuando volví a verla...

XUL- (interrumpiendo, enfurecido) - ¡Pero la gran puta que lo parió, Mead!. ¡Cortala!. Esto podrías hacerlo más fácil. Solo necesitamos la verdad, un par de nombres. ¡No te das cuenta que si no hablás vas a morir!. Confesá, ¿qué hacías?

¿Qué venías ideando?. ¿Cómo pretendés que te creamos?.

MEAD- (sorprendido) - ¡¿Qué te creamos?!.

(Se escucha un sonido muy agudo que solo percibe XUL, este se tapa los oídos)

VOZ-Error en el programa. Cancelar. Error en el programa. Cancelar.

MEAD-¡Usted no es Xul!

(Transición. Se apaga el sonido. Xul, aturdido, reacciona lentamente)

XUL-Pero amigo, ¿qué decís?. Soy yo, Xul.

(Mead niega con la cabeza, retrocede. Xul aproxima una mesa y dos sillas al centro de escena o, de lo contrario ,se sienta en el suelo . Luego toma el maletín)

XUL-Vení, Borges, vení. Mirá lo que tengo acá. Quién más que yo podría tener esto?. Vos, quizás.

(Xul se sienta, invita a Mead a hacerlo, quien se niega. Abre el maletín. Saca un inmenso pan, se lo muestra a Mead quien empieza a ceder, acercándose. Luego saca un tablero de ajedrez.)

MEAD- (Sentándose, fascinado) - ¡El panajedrez!

XUL-¿Hacemos una partida, Borges?.

(Las luces bajan en escena. Suena música. Clima intimo y onírico, lentitud en los movimientos. Xul introduce sus manos en el maletín y va sacando las piezas, que son invisibles. Las va disponiendo y juegan. El acto durará lo prudencial, a determinar)

VOZ-El tiempo ha concluido. (las luces suben rompiendo el clima. Dejan el juego)

ROBOT- (Desde afuera)- Señor Mead, hora de la prescripción.

XUL-Bueno Borges, debo partir. Como te decía, esto comenzó a aburrirme. Me vuelvo. (se levantan hacia la salida)

-Ah, Borges, tenías razón, el Aleph existe. Y lo que es más, también está entre nosotros hace ya bastante.

MEAD-¿Acá?

XUL-Por supuesto. Sé que estuviste frente a él y no quisiste aceptarlo.( Mead no entiende)

-El Aleph, Borges, el Aleph. El Monitor Supremo. El que todo lo sabe. El que todo lo vió y lo verá.

No debe sorprenderte, Borges. El Aleph, Internet.

(Transición )

XUL-( antes de retirarse) - Lo siento por Usted, amigo. Podría haber sido más fácil. ( le estira la mano)

-Lo siento. Adiós.

(Mead queda observándole ,luego dirá...)

MEAD- Infernet...

(ingresa el robot con la medicación)

APAGON. FIN DE ESCENA

 

V

(Hay algo tapado con una lona o un gran paño cubierto de polvo en escena. El Monitor se aproxima y lo destapa. Es una máquina inmensa que posee la forma de una silla eléctrica muy moderna. Cuando se lo apliquen a Mead se verá que el uso es mezcla de electroshock y “picana”)

MONITOR- Tráigalo.

(Ingresa el Robot antecedido por Mead. Música opresiva. Lo sientan y lo amarran en ella)

MONITOR-Señor Mead, le presento a la Arcaica Técnica.

Comencemos de cero. Dígame su nombre completo.

MEAD-Leonard George Borges Mead.

MONITOR- (Al Robot) - ¡Aplicación!

(le dan una gran descarga)

MONITOR-Nombre completo.

MEAD-Leonard George Borges Mead

MONITOR- (Al Robot)- Otra más.

(le da otra descarga)

MONITOR-Profesión u oficio.

MEAD-Escritor.

MONITOR-¿Qué hacía cuando lo detuvieron?.

MEAD-Caminaba.

MONITOR- (Al Robot)- ¡Aplicación! (le da otra descarga)

- ¿Por qué caminaba, hacia donde?. (Mead no responde)

- ¡Aplicación! ( descarga)

-¿Integra algún grupo?¿Conoce a los jefes del Comando Evaristo Carriego?.

MEAD-No.

MONITOR-¡Aplicación, suba intensidad! ( descarga)

-Dígame los nombres de sus familiares directos. (Mead enmudece)

-¡Aplique! (descarga)

-¿Qué hacía cuando caminaba?¿Por qué siempre en el mismo sitio del trayecto se detenía?

MEAD- (Con dolor) -Por que sabía donde podía encontrarla.

MONITOR-¿A quién?

MEAD-Ya se lo dije, a ella.

MONITOR-¿Quién es ella?, dígame su nombre. (Mead no responde)

-¡Aplicación! (descarga)

-Colabore. Dígame un solo nombre.

MEAD (Va a decir algo pero se contiene y calla)

MONITOR- (Colérico)- ¡Aplicación!

ROBOT- Señor, tal vez deberíamos..

MONITOR-¡Silencio!, ¡suba la intensidad!. ¡Mójelo! (Robot obedece)

MONITOR- Mead, querido, dígame; ¿por qué es tan importante ella?

MEAD-Ella no es lo importante, es el amor.

MONITOR-¡Aplicación! (descarga)

-¿Qué cree sobre el orden, Mead?. ¿Habría que subvertirlo?. ¿Y el pasado, y el presente?. ¿Cree en el futuro, verdad?

MEAD-No creo en nada.

ROBOT-Señor Mead, por favor...

MONITOR-¡Aplicación! (esta descarga es más prolongada que las otras. Mead está totalmente desencajado en su figura)

MEAD-Ojalá...la...sombra...trajese...la paz.

(EL Monitor empuja al Robot y toma su lugar, le da una descarga más prolongada tras la cual Mead se desvanece. La descarga cesa. Bajan luces. Sonidos graves invaden la escena .Monitor avanza hacia Mead , lo toca y observa.)

ROBOT- (acercándose a Mead) -¡Vuelva en si, vuelva en si!

MONITOR-( Al Robot) - Ya volvió. (lo dejan. Pausa) - Escriba.

-Siendo las cero horas y cincuenta y nueve minutos.

VOCES-Siendo las cero horas y cincuenta y nueve minutos.

MONITOR-El detenido.

VOCES-El paciente.

MONITOR-Leonard George Borges Mead.

VOCES- Leonardo Jorge Burgos Ruiz.

MONITOR-Decidió regresar al pasado.

VOCES-Ha fallecido a causa de un paro cardiorrespiratorio.

APAGON—FINAL

 

 

OBRA GANADORA DEL CONCURSO DE DRAMATURGIA BERNARDO C. FEIJOO. 2001. TUCUMAN. ARGENTINA

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS / ARGENTORES

 

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