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Una fotografía.

Un cartón expresivo,
envuelto por los meses
en los rincones íntimos.

Un agua de distancia
Quiero beber: gozar
Un fondo de fantasma.

Un cartón me conmueve.
Un cartón me acompaña.

Miguel Hernandez


Tratamiento del tiempo: La concepción de la puesta en escena de la obra, tendrá fundamental importancia la idea del tiempo congelado en una fotografía. El presente desaparece ante abrumada fuerza del pasado y del futuro. Detenidos en el tiempo fotográfico, los personajes imaginan lo que ocurre en un presente perdido para siempre.
El actor en la fotografía: Será un punto para tener en cuenta para la investigación actoral. El punto de arranque será la caricatura, el cómic borra de un plumazo cualquier indagación psicológica. Lo importante será el dibujo y el gesto.
El espacio será tratado en “la mediación” desde la falta del mismo. Apretados en la foto, puede tener características de foto periodística tomada antes de la muerte de la abogada y la madre.
La transexualidad será uno de los temas a tratar. La abogada y la madre serán interpretados por dos hombres que han sido mujeres o dos mujeres que han devenido hombres. El tema de la identidad sexual se continúa con el personaje de la Tía.
Ningún personaje podrá salir de los límites de la foto. En cuánto al desplazamiento será más pronunciado la foto de los novios. La mediación en cambio, el único personaje que se desplaza por los distintos intersticios de la foto es el Médico, puesto que este está velado. La fotografía de los novios tendrá desplazamientos, sobretodo cuando es manipulada por manos.
La idea de la foto que mata, la foto que congela el tiempo a una eternidad sin futuro. Será puesta a través de la hija, interpretada por una actriz cantante, nexo de unión de las tres obras. Al final de la obra, será ella quién sacará una fotografía al puede ser reproducida en cientos de flashes al público cuando los espectadores se retiran.


¿YA SE HIZO UD.
SU FOTOGRAFIA?

DE MARCOS ROSENZVAIG

La imagen general es una fotografía. Allí dentro viven los personajes. Sentados alrededor de una mesa cubierta muestran signos de haber sostenido una discusión violenta. La ABOGADA y la MADRE comen, groseramente, una pata y una pechuga de pollo. YERRY les apunta con un arma. En las paredes de la foto hay dos cuadros con dibujos de montañas, un río y el sol. Hay manchas de sangre en las ropas de los personajes.

La hija en los bordes del escenario une las tres obras.

ABOGADA- Me pasaría la vida comiendo carne.
MEDIADORA- Doctora, estamos en una audiencia de conciliación.
YERRY- De aquí nadie sale vivo.
MADRE- Este pollo es una delicia.
ABOGADA- No es pollo, es gallina.
LULU- La carne trae adicción. Para mí es como comer cadáver.
ABOGADA- Estamos hechos de vísceras y de sangre, doctora, no lo olvide. Ganar un juicio es un festín sanguíneo.
YERRY- Hace diez años que no veo a mi hija.
MEDIADORA- Tenga usted un poco de paciencia.
ABOGADA- Mejore usted la cuota alimentaria.
YERRY- ¡Veinte millones le parece poco!
ABOGADA- Convengamos que son piastras y no dólares.
MEDIADORA- A propósito, ¿a cuánto estará el cambio ahora?
YERRY- ¿Ahora?
LULU- Ahora siempre es el mismo cambio.
YERRY- ¿Desde cuándo?
LULU- Desde siempre.
MEDIADORA- Bueno señores, volvamos a la situación. Recuerde que tenemos una hora y media para ponernos de acuerdo.
ABOGADA- Es cierto doctora.
YERRY- Hace años que tenemos una hora y media.
(Silencio total)
MEDIADORA- Continuemos.
YERRY- Yo fui engañado por esta mujer.
ABOGADA- ¡Usted se engañó y engañó cruelmente a mi clienta por puro placer!
YERRY- Esta mujer está loca.
MEDIADORA- Señor, es una mediación, cuide usted sus palabras.
YERRY- ¡Ella me juró que no podía quedar embarazada!
LULU- Según la Convención Nacional del Niño Asfixiado, los padres tienen tantos derechos como las madres para ver, amar, castigar y convivir con sus hijos desarrollando un ejercicio de plena responsabilidad.

Todos bostezan. Se escuchan sonidos de gallinas en un gallinero.

ABOGADA- La verdad es que estoy llena.
YERRY- ¡Yo no puedo pagar eso!
ABOGADA- Qué es lo que no hace un padre por su hija.
YERRY- ¡Pero quiero ver a mi hija!
MEDIADORA- Tenga usted un poco de paciencia.
YERRY- Fui engañado por este señor.
MEDIADORA- ¿De qué señor habla?
YERRY- Bueno, de esta falsa mujer.
ABOGADA- Pero en qué quedamos. Ordene usted las ideas y ponga a cada cosa su palabra.
YERRY- (Desesperado). No es una mujer del todo ni tampoco es un hombre. ¡Es un monstruo!
ABOGADA- ¡Es una madre!
MEDIADORA- Doy fe que la señora es un señor hecho y derecho.
LULU - Tranquilícese usted. Se trata de la madre de su hija.
YERRY- ¿De qué lado está usted?
ABOGADA- Mi cliente es una madre abnegada y un padre justo.
YERRY- ¿Y entonces quién soy yo?
MEDIADORA- De eso se trata, de saber quién es usted y qué es lo que pretende amenazándonos con un arma en la mano.
LULU- Tratemos de volver al origen. Mi cliente está un tanto alterado, algo normal si reconsideramos que no ve a su hija desde hace diez años.
ABOGADA- Su cliente no es normal, doctora Lulú. Yo considero que él puede verla. En ningún momento le he negado las visitas, pero eso sí, desde la ventana de un edificio con dos guardias de seguridad.
YERRY- ¡No estoy loco para pagar, pero sí para poder besar los labios de mi hija, cambiarle los pañales, acunarla durante la noche!
MADRE- La nena tiene novio. ¡Qué pañales ni qué poronga!
ABOGADA- Usted lo ha escuchado. Fue claro y quiero que se tome nota: dijo besar los labios, ¿o no?
LULU- Fue una metáfora.
ABOGADA - ¿Meta qué? Por favor doctora, métase la mierda en otro lado. ¿Usted en lugar de coger dice meta no sé cuánto?
LULU- No, claro que no.
ABOGADA- Quien quiere los labios después quiere la prominencia de las carnes y si no queda conforme se entierra en el ombligo.
LULU- Sí, claro, pero...
YERRY- ¡Defiéndame de este monstruo!
ABOGADA- ¡Usted es un pederasta, abusador de menores con el agravante de que abusa de su propia hija!
LULU- Cuide sus palabras. (A YERRY) Ella se vale de todo, no olvide que estamos en una audiencia.
MADRE- He parido a mi hija, la he parido con dolor. No sé quién es el padre. Puede que sea el señor, un poco se le parece. Pero en esa época desfilaban de a veinte por día. Al final de cada noche, debía estrujar sola las sábanas de mi cama. Las gotas de sudor brillaban como liendres, remedaban las luces haciendo de las marmóreas olas la redención de un cuerpo sometido al placer de los hombres.
ABOGADA- Golpeada por el poder de los hombres.
LULU- Una víctima del sistema.
YERRY- Entonces yo...
ABOGADA- ¡Una madre abnegada!
MADRE- Ellos dejaban el dinero y yo dejaba mi llanto sobre tus carnes.
ABOGADA- Sí querida, lo recuerdo.
MADRE- Cuál de todos esos hombres se acordó de mí cuando me lanzaban a la calle en todos los trabajos que me presentaba. “Raja de acá, anda a laburar a la panamericana”, me decían.
YERRY- ¿Pero por qué me pasa esto a mí?
ABOGADA- Reflexione, ¿cuál fue su delito?
YERRY- Haber traído una niña.
MADRE- Es un niño.
ABOGADA- ¿Lo vio?
YERRY- Pero usted dice que yo no soy el padre.
ABOGADA- Hasta cierto punto lo es, se le parece.
YERRY- ¿Hasta qué punto?
ABOGADA- ¡Qué quiere usted, pedazo de toro bramante.! ¡No me deja comer y me ahoga de palabras y de preguntas! ¿Dónde estaba usted cuando la madre no podía calmar la sed de carne de su niño?
(YERRY mata a la ABOGADA y a la MADRE)
Pausa larga

YERRY- Vas a seguir devorando carne en el infierno.
MEDIADORA- Continuemos la mediación. Estábamos en el tema de la paternidad del niño.
LULU- Es una niña.
MEDIADORA- Lo que no me cierra es por qué se llama Claudio. Claudio Páramo.
YERRY- Fue un antojo de la madre. Se le puso en la cabeza que era la reencarnación de un bisabuelo esquimal.
MEDIADORA- Bien, hablemos de Claudio. ¿Cómo es la niña Claudio?
YERRY- No lo sé, hace años que no me dejan verla.
MEDIADORA- ¿Pero ella cuando lo veía le decía: ¿papi te extrañé mucho? ¿Le daba muchos besos como lo hace mi perro conmigo?
LULU- Doctora, aquí estamos para reglar las visitas y el dinero de los alimentos.
ABOGADA- (Resucita gritando). ¡El señor debe pagar!
MADRE- (Resucita). Doctora, ¿le parece justo que tenga que seguir estrujando sábanas?
ABOGADA- No hija, llevarás una vida descansada, el señor se hará cargo y yo cuidaré de nuestro hijo.
YERRY- ¿Cómo nuestro hijo? ¡Es mi hija!
MADRE- Es un niño, se llama Claudio.
YERRY- Pero si ella tiene...
MEDIADORA- ¿Usted la bañaba?
YERRY- La madre no me dejaba.
MEDIADORA- ¿Entonces?
YERRY- La vi cuando nació. Sé todo acerca de la diferencia de sexos.
MEDIADORA- Tranquilícese, no es grave, cualquiera sea su sexo, los gastos son similares. Quédese tranquilo, nadie puede pedir más por ser niño o niña.
ABOGADA- Bueno, los niños históricamente se cotizan más.
LULU- El niño no está en venta.
ABOGADA- Nadie dijo que mi hijo se vaya a vender.
YERRY- ¿Pero ahora es su hijo?
ABOGADA- ¡Es mi hijo pero usted es el padre y asuma su responsabilidad!
YERRY- ¡Quiero saber quién soy yo y qué hago aquí!
MEDIADORA- De eso se trata, sepamos antes quién es usted y qué hace aquí.
LULU- Tranquilícese, estamos por llegar a la raíz.
MADRE- Mi médico es el culpable. El se había obsesionado con mi carne.
MEDIADORA- El doctor Ferguson.
MADRE- El me operó.
YERRY- Vendí todo por tus operaciones.
MADRE- Las sufrí en silencio como una buena madre. Nada sabés sobre lo que es ser madre. Es algo sagrado como una vaca, una oración en los oídos de Dios. Y también es saber soportar el silicio del enclaustro. No todo el mundo desea entrar a un convento, ni todo el mundo se anima a operarse.
MEDIADORA- Es una pena, nos hemos olvidado de Dios.
YERRY- Nos estamos olvidando de mi hija, que es aún peor.
ABOGADA - Cuando escucho hablar a mi clienta se me cae leche de los pezones. Parece crema.
LULU - Ser mamá es como las ballenas. Pobres bichos, se extinguen día a día.
YERRY- ¿Qué espera, que me convierta en un ternerito?
ABOGADA - Usted es un pedazo de mierda pegada en los pestilentes retretes públicos. Usted...
MEDIADORA- ¡Doctora, cuide sus palabras!
YERRY- ¡Quiero ver a mi hija!
MEDIADORA- ¿Le parece bien el edificio Kavannahá? Puedo facilitarle unos prismáticos.
LULU- Por qué elegir un edificio tan alto.
ABOGADA - ¿Le parece doctora?. Su cliente es un violento. Me ha llamado monstruo, declara besar los labios de un infante, además no sabe quién es y qué hace aquí. No derramó ni una maldita lágrima con las palabras de la madre. Palabras que hasta la emocionaron a usted misma, doctora Lulú. La madre es una mujer que no conoció otro placer que el de amamantar.
MADRE- Mi doctor también me daba placer. (Pausa) Puede que sea él el padre.
ABOGADA- ¿Te trincabas al doctor? ¿Pero dónde?
MADRE- En el baño de Constitución. Llevaba la página cultural de La Nación, la estiraba con elegancia entre el agujero del retrete y la puerta de la cabina y allí mismo me crucificaba, escribía sobre mi cuerpo con tanto odio y con tanto amor que salía del baño convertida en Cristo. Si él repartía amor, yo entregaba mi sexo como el pan de cada día..
ABOGADA- Así que sentías placer.
MADRE- Bueno, es una forma de decir.
ABOGADA- “Mi doctor me daba placer”, fue lo que dijiste. El señor puede meterte un juicio por viciosa.
MADRE- No era placer exactamente, era como... el frenesí de un atardecer en la ventana del río.
ABOGADA- ¿Cómo qué?
YERRY- ¿Quiere ser usted mi abogada?
ABOGADA- ¡Así que gozabas frenéticamente, perra sarnosa!
MADRE- Gozaba de los atardeceres.
ABOGADA- Gozabas de la carne y después pretendiste engañarnos mostrándote como una buena madre.
YERRY- ¿Entonces acepta ser mi abogada?
MADRE- Mi doctor sacrificó su vida por la mía.
MEDIADORA- ¿Dónde está su médico?
LULU- Sí, ese es el meollo de la situación.
MADRE- El se castró. Lo hizo por mí, no soportaba el deseo.
LULU- Ahora... ¿él está bien?
MADRE- Peor aún, ahora desea pero no puede.
ABOGADA- ¿Dónde está el maldito castratti?
El médico sale tambaleante debajo de la mesa.
MEDICO- El maldito soy yo.
MADRE- ¡Doctor Ferguson, es un milagro! ¿Qué hizo todos estos años?
MEDICO- Estudiando, m´ija.
MADRE- ¿Debajo de la mesa?
MEDIADORA- ¿Hay alguien más?
DOCTOR- La medicina no descansa. ¿Dónde está la puerta?
YERRY- Acá no hay puertas.
DOCTOR- ¿No? ¿Qué raro? ¿Se terminaron los robos?
MADRE- ¿Cuándo me opera doctor? Me quedó esa colita.
DOCTOR- Sí, recuerdo... ese apéndice raro. Ahora no puedo. Me quiero ir. No me gusta estar aquí dentro.
YERRY- No se preocupe porque está velado en la foto. Usted puede atestiguar que mi hija es una niña y no un niño ¿verdad?
DOCTOR- Un espejo. ¿Envejecí?
MADRE- Más guapo que nunca.
YERRY- ¿Por qué se escondió?
DOCTOR- No me gusta salir en las fotos.
YERRY- Es tan sublime, doctor. Es como una eternidad sin futuro.
DOCTOR- Fue un asesinato a mansalva. Yo no pedí estar aquí dentro.
YERRY- No hable así, tiene sus ventajas. Piense que algún día nos verán nuestros nietitos. Si usted tuviera una hija como la mía, ella le diría: “Es mi papá, ¿no te parece un personaje de historieta? “¿Y este señor quién es?”, preguntará una amiga, y ella responderá: “El doctor Ferguson, una eminencia en el campo de las ciencias. El que operó a mamá”.
MEDICO- Recuerde que estoy velado en la foto.
MADRE- Además de estudiar, ¿qué hacías?
MEDICO- Te miraba las piernas, negrita. ¿No sentías mi mano?
MADRE- Algo sentía, como una plumita. ¿Eras vos? ¿Te vas?
MEDICO- A operar. Todo el mundo quiere castrarse.
YERRY- ¿Por qué? ¿Es que acaso la gente comenzó a descreer del amor?
MEDICO- Es una moda... como lo era el padle.
ABOGADA- Usted no se puede ir a ninguna parte. No antes de declarar en la causa.
LULU- Doctora, usted sabe que no es lícito amedrentar a un hombre.
MEDICO- ¿Qué tengo que declarar? Declaro y me voy.
MEDIADORA- ¿Por qué se castró?
MEDICO- Quería saber qué se sentía. ¿Está mal? Los gustos hay que dárselos en vida. Hay quienes se tiñen el pelo, ¿o no?
ABOGADA- La señora declara que sintió placer cuando en los baños de Constitución usted montaba sus carnes sobre las de ella.
MEDICO- ¿Es eso cierto?
MADRE - Ellos acababan rápido. Vos tardabas horas y cuando disparabas eran torrentes, me dejabas una playa cubierta de espuma y un terrible dolor de culo.
MEDICO- Siempre me lo ocultaste.
ABOGADA- Y yo que creía en tus silencios. Te veía como una mujer resignada a soportar el escarmiento de la carne. Yo que llegué a emocionarme hasta el punto de amamantar en el vacío.
YERRY- ¿Quiere ser usted mi abogada?
ABOGADA- ¡Sentías placer como una puta descarada!
MEDIADORA- Señores, tratemos de tranquilizarnos y volvamos al comienzo. No olvidemos que estamos en una mediación, se trata de evitar el juicio. Fijemos una cuota alimentaria, un régimen de visitas y en todo caso, después, intentemos pasar al tema de la doctora y la madre. La carátula puede ser: “Madre viciosa declara sentir placer”
ABOGADA- Lo voy a defender, pero le aclaro que a los machos...
YERRY- Entiendo. Yo quiero ver a mi hija, no pido mucho más que tenerla en mis brazos.
ABOGADA- Prepárese porque tendrá que soportar cosas desagradables en el juicio.
YERRY- Le agradezco sus palabras y confío en su sinceridad.
ABOGADA- No haga el ridículo.
YERRY- Todo sea por mi hija.
ABOGADA- Rectifique sus palabras. Cualquier cosa con tal de ser el padre.Usted es el padre pero recuerde que es mi hija.
YERRY- Bien, por ser el padre de su hija... ¿Lo dije bien?
MEDIADORA- Entonces, doctora Lulú, usted hará la defensa de la madre.
LULU- Encantada. Siento mayor afinidad con el sexo...
MADRE- Gracias doctora, usted siempre me cayó bien.
MEDIADORA- Veamos la partida de nacimiento de la niña.
MADRE- Claudio Páramo.
MEDIADORA- Eso es, Claudio Páramo. Nacida en el Hospital Fiorito, un 17 de Julio de l98O. Sacando la cuenta y si las matemáticas no me fallan, la susodicha, objeto del pleito, cumple en el día de la fecha 21 años.
Canta el feliz cumpleaños. De a poco se unen las distintas voces.
Pausa larga
YERRY- ¿Veintiún años? No puede ser.
MADRE- Está lloviendo.
LULU- ¿Cómo lo sabe?
MADRE- Lo siento. Llevo la lluvia dentro, lo de afuera es esta caja burda de cartón pintado. Repiquetea suave la lluvia en mi corazón, el resto lo imagino. Paso el tiempo imaginando.
LULU- ¿Qué imagina?
MADRE- La gente guarecida bajo los toldos de un bar. Cada uno apurado por llegar con un periódico sobre la cabeza. La gente siempre está apurada como si la muerte viniese por detrás. Pero la muerte no persigue a nadie, es una maestra que te enseña a volar. Yo sé que estoy en algún lugar del universo.
LULU- Nosotros acá estamos bastante resguardados. ¿Tan mal no nos va, no?
MADRE- La mañana que nació mi hijo también llovía.
YERRY- Me acuerdo la cara del florista cuando le compré el puesto entero de flores.
MADRE- La habitación parecía un entierro.
YERRY- No entraron todas, así fue que el resto acabé repartiéndolas por todas las habitaciones del piso. (Pausa) Yo...
MEDICO- Nunca encuentro la salida. Pero pensándolo bien, voy a esperar que deje de llover.
ABOGADA- ¿Es que no vas a dirigirme más la palabra? (a la MADRE)
MEDIADORA- Bien, volvamos a lo nuestro. La mediación ha quedado cerrada en este instante. El padre ya no tiene la obligación de suministrar alimentos ni que sean regladas sus visitas. Señor, dése por satisfecho, evitamos el juicio. Más vale un mal arreglo que un largo juicio. Tiene toda la libertad para disfrutar a su hija.
MADRE- Es mi hijo.
MEDIADORA- Comprendo que fue una mediación larga. (Pausa)
YERRY- Once años. ¡Justo cuando había conseguido una buena abogada!
ABOGADA- Me debe mis honorarios.
YERRY- Pero si no hizo nada.
ABOGADA- El sellado, las fotocopias.
MEDICO- ¿Cómo se llega a esas montañas?
ABOGADA- No se llega, están dibujadas.
MEDICO- ¿Y el sol?
ABOGADA- También.
MEDICO- No le pregunto por el árbol porque me lo imagino.
YERRY- No se haga problema doctor, tenemos mucho que discutir todavía. Si hay algo que sobra en el mundo son las palabras.
MEDICO- ¿Todo el mundo está dibujado?
YERRY- No doctor, mi hija no está dibujada. Ella vive y me quiere. Estoy seguro que todos los días me mira y pregunta por mí. Ella está ahí.
MEDICO- ¿A dónde?
YERRY- Afuera. El campo es vasto con alguna que otra lucesita a lo lejos. Ella se pasea acompañada de la noche. La noche es otra mujer vestida de lentejuelas, ¿la ve? Una mujer sobre otra mujer, ¿se da cuenta? Qué gracia, vivimos rodeados de mujeres. Ellas nos alimentan con el aroma de la tierra y los troncos de los árboles.
ABOGADA- ¡Qué tronco ni qué tronco! ¡Ella vive en un edificio de mierda!
Lulú se ha quedado dormida y ronca levemente.
MEDICO- Yo no veo nada, por ahora voy a seguir durmiendo. Si hay alguna novedad no olvide despertarme, Yerry. (Vuelve a meterse bajo la mesa).
YERRY- No creo que la haya, doctor.
Pausa
MADRE- Doctor, ¿cuándo me vuelve a operar?
El doctor ronca.
MEDIADORA- Era necesario concluir con la mediación.
YERRY- No estoy seguro.
ABOGADA- Todo llega a su fin.
MADRE- Estoy cansada, creo que hemos discutido demasiado. En tantos años no supimos decirnos una sola palabra tierna.
ABOGADA- Te defendí durante todos estos años, conseguimos lo que querías. ¿Qué más puedo darte?
MEDIADORA- Lo lamento, yo me voy. Dejé la pava en el fuego y mi Coli debe estar hambriento. Es una monada, tan gracioso. Me reconoce antes de colocar la llave. Debo hacerlo callar por los vecinos, no hace otra cosa que saltar sobre mí y lavarme a besos.
LULU- Debería retocar mi cabello y hacerme las manos. Tengo unas amigas que les gusta ir a bailar los sábados. Las conocí cuando me dejó mi novio. Pobre Frank.
ABOGADA- ¿Por qué la dejó?
LULU- Lo defendí en el juicio de su divorcio.
ABOGADA- Me imagino.
LULU- Nos tocó una jueza feminista.
ABOGADA- Sí, claro.
LULU- La mujer se quedó con todo. Pobre Frank.
YERRY- Me voy a mi casa. Tengo el mal presentimiento de haber muerto. De cualquier forma, no sé si voy a pasar por la casa de mi hija. Si estoy vivo me hago una sopita de verdura y si dan algún partido lo miro por televisión.
MADRE- Es como si ella hubiera crecido de golpe y nos mirara desde lejos, desde una estrella mientras va camino al cine.
YERRY- Ella ya creció y es un papelito egoísta en la tormenta del verano. Yo voy a estar muy lejos para cuando sea un árbol. ¿Y usted qué va hacer doctor?
Sacando la cabeza desde debajo de la mesa.
MEDICO- Voy a seguir soñando. Estoy arrepentido de haberme castrado. Sigo con los sueños de siempre.
YERRY- Creo que empiezo a entender quién soy. Es como si estuviese demasiado grande. Lo que no entiendo es qué hago aquí en un mundo dibujado, bajo un cielo dibujado. ¿Alguno de ustedes recuerda ese día?
ABOGADA- Este hombre está loco.
MEDIADORA- Todos los días son iguales.
LULU- (Despierta) ¿Es un nuevo día?
YERRY- Oh sí, es una mañana espléndida, podemos escalar esas montañas y broncearnos con el sol.
LULU- Entonces, me visto como para un pic-nic.
YERRY- Fantástico, comeremos las apetitosas manzanas de ese árbol.
(Pausa)
ABOGADA- Esta fue mi última audiencia.
MEDIADORA- ¿Ah, sí?
ABOGADA- ¿No vas a despedirme?
MADRE- Sí, adiós.
ABOGADA- Cumpliré con mi sueño. Ser una titán en el ring. Me haré llamar “la temible buscapleitos” y subiré al cuadrilatero envuelta en una toga de juez.
MEDIADORA- La felicito. ¿Se va?
ABOGADA- Sí.
MEDICO- Espero que Dios no nos confunda en su sueño. Ah, en cuanto a las preguntas que me hizo, testifico que fue un bebe que vino al mundo con ganas de ser amado, nada distinto al común de los niños.
ABOGADA- Le deseo que continúe velado por el resto de sus días.
MEDICO- Gracias, continuaré durmiendo, seguramente no sufriré lo que usted sufre. Lulú, ¿quiere acompañarme debajo de la mesa?
LULU- Me encantaría doctor, pero tengo una pila enorme de camisas para planchar. El fogonazo me tomó por sorpresa, como a todos, supongo. Ni siquiera tuve tiempo de cambiarme la bombacha. Tengo tantas cosas que hacer. Pasarle un plumero a mis retratos, al abuelo Juan, a papá, a mamá, a mi hermano Ferdinán. Todos están muertos. Es una estupidez pero imagino que cuando los plumereo, sus huesos brillan y se iluminan con el atardecer y me dicen, “andá por aquí hija, tené cuidado de no caerte”. El camino parece largo porque nunca se llega, y cuando se llega no te das cuenta, si es que se llega. Es que mamá se divierte dándome tirones en las orejas y mi hermano me da palmadas en el traste y me dice cosas estúpidas, esas cosas que un hermano puede decir. Pobre mamá... Pobre papá. No tengo quién me mire.
YERRY- Puede que mi hija nos mire.
LULU- Qué dirá ella. ¿Estoy despeinada?
YERRY- No, está usted hermosa.
LULU- Puede que a ella le suceda algo.
YERRY- De aquí a muchos años.
MEDIADORA- ¿Y qué será de nosotros entonces?
YERRY- Nada, estaremos en otras manos. Uno siempre está en otras manos.
MADRE- Para cuando pase eso el sol nos habrá amarilleado. Los muertos empalidecen.
LULU- Nosotros no estamos...
YERRY- Estamos... Un poco muertos.
LULU- ¿Y si se les ocurre quemarnos?
YERRY- ¿Por qué? ¿Qué mal hacemos?
LULU- No sé, la ocurrencia de un niño. Ellos son muy dañinos.
YERRY- Antes de que suceda eso volaremos, es muy fácil volar. La noche es una mujer que sueña y que hace a los hombres soñadores. Mi hija está dentro de la noche. Ella sueña que llueve una lluvia corta de verano hasta que escampa y la noche nos protege con su capa de diademas. Mi hija se acerca a la ventana y mira el cielo y luego a nosotros.
LULU- ¿Usted cree que ella nos está mirando?
YERRY- Claro que sí. Ella nos mira desde un portarretratos y dice: qué linda es esta señora, ¿quién será, no? Quizás crea que usted es mi novia. Los hijos saben muy poco de la vida de los padres. Yo no puedo decirle nada desde aquí, pero leo sus pensamientos. Ella piensa: “Mi papá era un bohemio, un tipo que quiso ser lo que no pudo. Me abandonó, le faltaron ambiciones. Un egoísta que no entendió nada, por eso murió solo, por eso jamás le envié una flor. No se lo merecía”. Pero yo sé que cuando ella se sienta muy sola, cuando entienda que la vida está llena de rugosidades y que todo lo que uno creía no es y que lo que es está mal puesto, y que a veces no hay tiempo para modificarlo, que llueve para que la tierra se lave de malos pensamientos y que el viento no hace otra cosa que destruir, pero que no puede llevarse consigo lo que somos. Cuando ella sea un cactus, un cactus grande y verde en el Páramo, cuando el sol caiga como un racimo de uvas en el horizonte, y sienta que las raíces envejecen más aprisa que en los sueños, entonces ella va a llorar sobre sus propias espinas... Y me va a abrazar y me dirá: “¡Oh, papá, cuánto te necesito! ¡Oh, papá cuándo volverás! El mundo es feroz, papá, y necesito un guardián, un papá que me defienda de los lobos.” Ella vuelve a recostarse y sueña que por la mañana el papá pasará a buscarla para llevarla a la escuela. Entonces prepara los útiles, las medias blancas, el delantal almidonado, el cuaderno forrado de azul y los deberes. Despierta a causa de los deberes, y el portarretratos está frente a sus ojos, entonces vuelve a dormirse con nuestra imagen en sus ojos y con el sonido de una lluvia frágil en su ventana.
LULU- Oh, pequeña, no sabes lo mucho que te queremos.
MADRE- Hija, pequeña mía, recuerda mis consejos, cepíllate los dientes antes de dormir, conduce con cuidado, esconde los colmillos del lobo y presenta una sonrisa fresca desde la mañana. Sé tu mismo y no dejes entrever que no sabes quién eres. No salgas sin la bufanda en las noches de invierno, acuéstate y piensa en todo lo que harás al día siguiente, vuela hijo, vuela lejos hasta que se quemen tus alas...
YERRY- Aunque no lo creas hija, yo camino con tus pasos, estoy cuando empuñas tu lapicera y te sientas a escribir, estoy en alguna que otra despedida definitiva. Porque yo navego las olas de tu sangre y muero en cada generación, hasta ser un papel en el universo, un papel de esos que vuelan y que nadie se inclina a recoger.
MADRE- Vuela lejos, vuela, vuela hija mía hasta que se quemen tus alas....


La NOVIA y el NOVIO de la mano y sonrientes, ubicados detrás de una mesa cubierta con un mantel blanco. El con un cuchillo en la otra mano, se dispone a cortar una torta de tres pisos. Torta que jamás será cortada. Platos sucios y restos de comida se extienden hasta donde se corta la foto. La Tía en primer plano junto a los novios, ella mantiene un gesto congelado como quién evita con vergüenza impedir la fotografía. Detrás de ellos, la MADRE y el MEDICO. Todos encerrados en la fotografía.

NOVIA- ¿Que pensás?
NOVIO- Nada.
NOVIA- Algo estabas pensando.
NOVIO- Acostumbro a pensar.
NOVIA- Quiero saber qué pensabas si es que estabas pensando.
NOVIO- No puedo recordar, si es que estaba pensando. Pero,... en el supuesto que lo estaba, pensaba sin pensar.
NOVIA- Está bien.
Pausa
NOVIO- ¿Qué habrá sido de nosotros?
MADRE- Nada, se casaron.
MEDICO- Como la gran mayoría de las personas empecinadas en aburrrirse, entre las que me encuentro.
NOVIA- ¿Es eso lo que pensabas? ¿Por qué te costaba tanto decirlo?
NOVIO- ¡Estoy harto de no tener intimidad! Todo lo que te digo es escuchado por todos. No me casé para vivir con ellos. Es una condena. No soporto tenerlos a mi lado, créeme que no lo soporto.
MADRE- ¿A tu madre tampoco?
NOVIO- ¡A nadie! ¡Y menos a vos, no podes entender que estoy harto!
MADRE- Traer hijos al mundo. Yo sí podía soportar tus berrinches durante la noche.
MEDICO- Disculpe usted que me meta, pero véalo con otros ojos. Al menos aquí dentro seremos eternos, es grato pasar el día conversando. Aunque el tiempo pase nos conservamos presentables y cada tanto hay alguien que nos mira. Recuerde usted que somos casi actores, como en hollywood.
MADRE- Actores sin sueldo.
MEDICO- ¿Y para qué queremos sueldo?
MADRE- Me sentiría más segura con la cartera llena de dólares.
MEDICO- Tengan ustedes confianza que a mi lado llegarán a ser estrellas. Se acordarán de lo que les digo. Ya pegaremos el gran golpe.
TIA- ¿Cómo sabemos si continuamos vivos o no?
MEDICO- Eso no tiene ninguna importancia. Lo importante es el presente.
TIA- ¿El presente?
MEDICO- Claro.
NOVIA- Yo en el presente estoy harta de estar parada. Hace años que me pica la cabeza. Ahora lo digo y en voz alta. ¿Te molesta?
NOVIO- Te amo.
NOVIA- Si pudiéramos estar solos.
NOVIO- Hay que tener paciencia.
MEDICO- ¿Molestamos?
NOVIO- No, no, faltaba más.
NOVIA- Ni siquiera pude probar la torta.
NOVIO- ¿Mamá, seguís ahí?
MADRE- ¿A dónde querés que me vaya?
NOVIO- ¿Qué haces?
MADRE- Miro tu cabecita. Deberías cortarte el pelo.
NOVIO- ¿Por qué nos pidieron que sonriéramos?
TIA- Para mostrar la felicidad.
MEDICO- Por qué somos actores.
NOVIA- ¿Vos sos feliz tía?
TIA- Soy más feliz aquí dentro que allá afuera.
NOVIO- No puedo entenderte tía.
TIA- Afuera llueve, aquí dentro nos guarecemos. ¿Verdad Nunita? A mi me gusta estar calentita.
MADRE- Lo que a vos te gusta es no parar de hablar. Día y noche hablando.
TIA- Nunca sé cuando es de noche.
MADRE- Tampoco lo sabías de chiquilina, salías a la calle con una bombacha en la cabeza. Todo el barrio te manoseaba.
NOVIA- Me salpica el cuello de saliva señora.
NOVIO- ¡Basta mamá!
MEDICO- Señora, usted se está excediendo. Tratemos de vivir en calma. Debemos preservarnos.
NOVIA- ¿Para qué?
MADRE- Linda mujer te buscaste, seguro que allá afuera ya te debe haber puesto los cuernos.
NOVIA- No me salive, tengo que aguantar su voz y de continuo el bochinche de sus pedos.
MEDICO- ¿Quieren acaso terminar ambas con una úlcera? ¿Es eso lo que están buscando?
Pausa
TIA- ¿Es de día o es de noche?
MADRE- ¡De noche! Y acabala.
Pausa
TIA- Me da sueño la noche.
NOVIA- ¿Nunca te la enterraron por la noche, tía?.
TIA- Sufrí mucho de niña, Nunita.
NOVIA- ¿De noche?
TIA- De pequeña... nunca te lo dije, me llamaban Carlitos. Los chicos se burlaban en la escuela... Siempre fui un poco rara, pero José María me amaba así. El también tenía sus cosas y sus grandes secretos. Un día me confió lo que a nadie.
NOVIA- ¿Y?
TIA- ¿Qué?
NOVIA- ¿Qué te confió?
TIA- Hoy en día no se puede confiar en nadie.
NOVIA- Estabas hablando de José María.
TIA- Ah sí, discúlpame Nunita, no es fácil a mi edad tener que estar todo el día actuando para los demás.
MEDICO- ¿Qué es lo que le confió?
TIA- Su secreto, les pido reserva.
MEDICO- Naturalmente.
TIA- Durante la noche le venían ataques voraces de ansiedad, entonces José María se encerraba con llave en su habitación y de la cómoda sacaba un chupete número cinco. Lo sedaba el chupeteo.
MEDICO- Lo que los psicoanalistas llaman la fase oral.
NOVIA- ¿Que pasó con él?
TIA- Estaba muy enamorado. Me escribía poemas en los intervalos de las películas, porque él era chocolatinero.
NOVIA- Nunca lo contaste tía, te lo tenías bien guardado.
¿Y entonces?
TIA- Nada.
NOVIO- Cómo que nada tía, ahora que empezó cabe terminar.
MADRE- Respeten a la tía, chicos. Nos están mirando.
MEDICO- ¿Está segura?
NOVIO- ¿Cómo te diste cuenta?
MADRE- Me arden los ojos.
MEDICO- Actúen.
MADRE- ¿Se me mantiene la permanente, hijo?
NOVIO- Sabés que me es imposible verte.
MEDICO- Está muy guapa señora.
TIA- ¿Yo también tengo que actuar?
NOVIA- Hagan silencio...Hay una mano que me está tocando.
NOVIO- ¿Dónde?
NOVIA- No me digas que vas a hacer una escena de celos.
MADRE- No está bien, Nunita.
NOVIA- ¿Qué puedo hacer?
MEDICO- No se desconcentren.
MADRE- Convengamos que lo podías haber callado.
NOVIO- Esta bien mamá, puedo defenderme solo.
NOVIA- ¿Quiénes son?
NOVIO- Puede que seamos nosotros.
MEDICO- Eso es imposible.
MADRE- Me ciega la luz.
NOVIA- No se si es una mano o son patitas que me caminan.
MEDICO- Sean profundos en la mirada.
TIA- ¿Doctor, cómo hay que poner los ojos?
MEDICO- Una mirada hacia la lejanía, contemplativa, la mirada se pierde como un amor lleno de misterio y resignación. No es una mirada es casi una letanía, un abdicar de la vida. Eso es el amor, un sacrificio. ¡Sacrifíquense y serán libres! ¡Sacrifíquense y el reino de los cielos será suyo!
NOVIA- Me metieron el dedo en el culo.
MEDICO- Somos personas adultas y además modernas.
NOVIO- Es cierto, somos modernos.
NOVIA- Me gustaría estar sola en una foto. Sola y desnuda.
NOVIO- Somos modernos, pero no tanto.
MADRE- ¿Qué estás diciendo? Delante de tu marido y para colmo embarazada.
MEDICO- Se aburriría de soledad.
NOVIO- Aburrirías de desnudez.
NOVIA- Podría pasar de mano en mano. Una estrella secreta en el corazón de un adolescente. Sueño con ser manoseada.
TIA- Nunita, esas cosas no se dicen, se piensan.
MADRE- Vos podés callarte.
NOVIO- No se que tiene de emocionante ser una puta.
NOVIA- Emocionar con mi cuerpo. ¿Te parece poco?
MEDICO- Es una manera respetable de ser actriz. El oficio de la meretriz, sepa usted que fue el más antiguo y noble de los oficios, en el siglo XV...
NOVIA- Escondida en la almohada de un adolescente, embarrada con la primer nevada del invierno en mi cara. Una foto con un espíritu blanco como una baba extendida, hecha una culebra que dice “Seréis como dioses”. De golpe se enciende la luz y se abre repentinamente la puerta. ¡La imbécil de la madre! nos sentimos desnudos. El muchacho se cubre hasta el cuello. Ella sospecha algo porque él se ruboriza pero la madre sale. Siente el vértigo de que lo espíen. Cuando se cerciora de que la madre ronca en la habitación de al lado, vuelve con una linterna tras mis pechos. Puedo sentir su agitación. La luz recorre todo mi cuerpo. Mis pezones se encienden, soy una bola de fuego y de deseo.
MADRE- ¡Es una barbaridad!
MEDICO- ¡Cállese, señora!
NOVIA- Él imagina que me posee y yo hago lo imposible por avivar más su imaginación. Está desesperado, hago intentos para calmarlo pero es tan fuerte su deseo que no escucha. Es capaz de matarme para tenerme. El ya no ve nada ni a nadie, sólo me mira a mí. Sólo yo y su deseo. En la foto tengo las piernas abiertas como quien abre al mundo las puertas de su casa. Él entra dentro de mí... y acaba al entrar, una lágrima suya se desliza por mi cintura. Yo quiero llorar pero no puedo, estoy encerrada en este maldito gesto.
MADRE- ¡Bravo! ¡Bravo!
MEDICO- ¡Fue fantástico, sublime!
NOVIO- Lamentable. Estamos esperando un hijo amor.
NOVIA- Lo vamos a esperar toda la vida. ¡Estoy harta de cargar con él!
MEDICO- Paciencia, Nunita. No hay que perder la calma. Así como estamos hablando aquí, bien mañana podemos estar hablando allá.
MADRE- No sea ingenuo.
NOVIA- Tenés la mano helada.
NOVIO- Vos también.
NOVIA- Hay algo raro que sale de tu mano
NOVIO- ¿Qué cosa?
NOVIA- Un gusano.
NOVIO- No puede ser.
NOVIA- Atraviesa la palma de mi mano.
NOVIO- ¿Estás segura?
NOVIA- ¿Por qué me das la mano?
NOVIO- Todos los novios se dan la mano
NOVIA- ¿Toda la vida?
NOVIO- Si, no lo sé.
NOVIA- Yo no quiero tener tu mano toda la vida, mucho menos con este gusano.
NOVIO- Debe ser un poco de moho, hay mucha humedad en este sitio.
MEDICO- Es el olor a revoque viejo.
NOVIA- Huele a marido.
NOVIO- Puede ser que huela a cartón, tu hijo también huele a cartón.
MADRE- ¡Así quería escucharte hablar, como un verdadero Garibaldi!
MEDICO- El envejecimiento del material suele ser el alimento preferido de insectos como el Arctia Caja, Pyrrhosoma Nymphula, Pediculus Capitis.
NOVIO- Mi mano se esta pudriendo mamá.
MADRE- ¿Qué decís?
NOVIO- ¡Ayúdeme doctor!
MEDICO- Desde acá no puedo hacer nada, hijo.
NOVIO- ¡Necesito alguien que me ayude!
NOVIA- Tranquilízate, puede que sea sólo el cartón.
NOVIO- Si pienso no soy cartón.
MEDICO- ¿Siente usted su mano?
NOVIO- No la siento, doctor.
MEDICO- No la siente y sin embargo piensa. No se asuste, puede que sea un problema neurológico. Continúe pensando.
NOVIO- ¿En que quiere que piense?
MEDICO- En su equipo favorito de fútbol.
NOVIO- No me interesa el fútbol.
MEDICO- En su futuro hijo.
NOVIO- Jamás lo voy a ver.
MEDICO- Imagíneselo.
NOVIA- Cuénteme de su amante, tía. ¡Basta vos de llorar! ¡A mí se me está haciendo un hueco en la mano y no me quejo!
NOVIO- Puede infectarse.
TIA- Nunca dije que haya sido mi amante, era sólo un festejante.
NOVIA- ¿Por qué te decían Carlitos, tía?
TIA- Papá me llamaba así. Yo siempre dije que el cuerpo es como un vestido, nací con este dibujo pero mi cabeza está lejos.
MADRE- Dejate de pavadas vos.
NOVIA- ¿Dónde?
TIA- ¿Dónde qué?
NOVIA- ¿Dónde está tu cabeza?
TIA- ¿Que se yo? Me haces cada pregunta Nunita. ¿No te hablaba de mi festejante?.
Si vieras lo hermosa que le quedaba la chaqueta roja de chocolatinero con los galones amarillos en los hombros. Parecía un General. Todavía siento su letrilla recorriéndome las piernas, “Bombón Helados, Chocolate bombón helados”, la voz de un barítono y los ojos del color de los Noel. ¿Vos no conociste el cine Los Angeles, no?
NOVIO- Se está comiendo nuestro anillo.
TIA- No cualquiera entraba a trabajar a semejante empresa. Ellos exigían buena voz y José María era como un actor pero con dudas. Extrovertido en la venta y tímido en el amor.
NOVIA- ¿Y que pasó tía?
TIA- Todo se arruinó el día que mis padres conocieron a José María. Yo le había rogado a papá.
MADRE- Que en paz descanse.
NOVIO- ¡Perdí la mano! ¡Me cortaron la mano!
MADRE- ¿Qué estás diciendo?
TIA- Decía que le había rogado a papá que no me llamara Carlitos. Yo sentía que Carlitos estaba dentro mio, pero era ofensivo para mi novio que ciertos malos vecinos nos encerraran dentro de un corazón manchado de brea, dibujado a la vista de todo el barrio, y sobretodo de los ojos de la mamá de José María que ya por ese entonces estaba muy enferma. “José María y Carlitos”, ni con pintura la pudimos sacar.
MEDICO- Creo que llegó el momento de la despedida. Me están tironeando del brazo. Parece que me voy a otro escenario. Se deben haber dado cuenta de mi talento. Nunca es tarde para comenzar una nueva carrera.
NOVIO- Me alegra por usted doctor, si en algún momento lo ofendí. Desde ya le pido disculpas.
MEDICO- Ya voy caballeros.
MADRE- ¿A quién le habla?
NOVIO- Doctor, no olvide hacer algo por mi mano. Se llevaron el anillo.
MEDICO- No lo olvidaré, amigos.
NOVIA- Perder el anillo trae mala suerte.
NOVIO- Usted tiene facilidad de palabras, seguro que los convencerá.
MEDICO- Están tirando de mi brazo, un poco de paciencia y estoy con ustedes.
NOVIO- Vaya y sálvese, no se demore más. Ellos pueden arrepentirse.
MEDICO- No lo harán, me necesitan.
NOVIA- ¿Cree que es posible que aún nazca?
MEDICO- Acaban de arrancarme el brazo. Señores no es necesario que me torturen para que me vaya con ustedes. Les prometo que voy a actuar pero no me saquen mi pierna. ¡Señores, les exijo de forma inmediata un buen par de muletas!
MADRE- ¿Qué está pasando? Nos estamos moviendo.
NOVIA- ¿Adonde nos llevan?
MEDICO- Nos van a cortar a todos.
NOVIA- ¿Otra vez al quirófano?
TIA- Estábamos todos sentados a la mesa. Papá y mamá frente a nosotros. José María rompió el silencio y comenzó a hablar sobre un helado nuevo que había sacado Noel, los chicos lo pedían mucho y él además del sueldo recibía un quince por ciento de comisión por la venta.
MEDICO- ¡Señores, estoy perdiendo la paciencia!
TIA- En esa época se ganaba muy buena plata.
MEDICO- ¡Están serruchando mi cabeza!. ¡Esto es demasiado! ¿Qué se proponen hacer de mí, un nuevo Tupac Amaru? Caballeros pueden pedirme que actúe sin necesidad de usar la violencia.
MADRE- Parece una sierra de carpintero.
MEDICO- ¡Malditos granujas! ¿Qué piensan, que soy escenografía? ¿Qué se proponen hacer con mi cabeza? ¡Un balón para ser arrojado de mano en mano! Aunque no tenga garganta mis ojos hablarán “Es la vida del actor”, dirán “Ser tantos personajes que uno acaba por ser nadie”. Continuaré hablando hasta cuando mis ojos se cierren. Mi tumba hablará, y si la destruyen el polvo dibujará mis ojos en el aire y será el viento el mensajero de sus sueños. No me den muletas. Esta bien, no me den nada. ¡Nada es imprescindible pero déjenme aquí, les prometo que no molestaré, hablaré poco y pensaré menos, tampoco seré un estorbo en sus sueños! ¡Uno se acostumbra a todo, puedo vivir sin piernas pero es injusto que se lleven mi cabeza!...
Pausa
TIA- El cuerpo es un cartón pintado por Dios. No se haga problema doctor, ya encontrará otro cuerpo más bonito.
MADRE- Creo que me voy a desmayar.
TIA- Me están manoseando la cola Nunita. (ríe)
NOVIO- ¡Qué es lo que quieren de nosotros! ¡Dejen tranquilo al Doctor!... ¿Doctor me escucha?
Pausa
NOVIA- Ya no se escucha.
MADRE- Hagan silencio...parece que se fueron.
TIA- ¿Tenemos visita?
NOVIO- Mamá, ¿está el doctor?
NOVIA- ¿No está más?
MADRE- ¿Se lo llevaron?
TIA- Lo deben haber venido a buscar. Tiene cada idea este doctor, quería que seamos actores. Es peligroso actuar. Mejor es que el mundo te olvide y continuar viviendo a escondidas. ¿No les parece?
NOVIO- Si, claro.
NOVIA- ¿Entonces tía?
TIA- ¿Qué cosa?
NOVIA- Estaban comiendo con José María.
TIA- Ah sí, era una cena íntima.
MADRE- ¡Basta ya de ese tarado que tenías de novio! Hay algo que me camina por la espalda.
TIA- A José María no le importaba el Carlitos que yo llevaba dentro porque la mamá a él lo llamaba María José, y el padre se burlaba porque un día lo encontró dormido con el chupete. Así fue que un día a la salida de la cancha dibujó un corazón en una de las paredes de Nueva Chicago “María José y Carlitos”.
NOVIA- ¿Y qué hicieron después?
TIA- Nos fuimos a hacer un fulbito al potrero.
NOVIO- Tenemos que defendernos.
NOVIA- Da igual.
MADRE- Pensa en tu hijo.
NOVIO- ¡Nos están llevando!
NOVIA- ¿Adonde?
MADRE- Es un lugar oscuro.
NOVIO- ¡Me están comiendo los ojos!
MADRE- ¡Nos están cortando!
NOVIO- ¡Estoy ciego mamá!
TIA- Para lo que hay que ver acá.
MADRE- Hay algo ahí que camina.
TIA- Es una rata.
NOVIO- ¡Estoy ciego mamá!
MADRE- Necesitas un doctor, puede que sea nervioso.
NOVIO- Una rata esta caminando por mi cara.
MADRE- Alguien la va a espantar.
NOVIO- ¡Me está comiendo una rata!
MADRE- Sólo es un mal sueño.
NOVIO- No es un sueño. ¡Es que no tengo brazo, mamá. ¡Nunita no me dejes solo!.
NOVIA- Los dos no tenemos brazos. El niño aún está bien.
TIA- Un día José María y yo...
MADRE- Es una nube, estamos dentro de una nube.
NOVIO- Debe ser la niebla.
MADRE- Lo cierto es que estamos afuera.
NOVIA- Afuera, ¿pero dónde?
TIA- Un día José María se dedicó a explicarme todo lo del sexo. Compró un pizarrón, José María dibujaba muy bien.
NOVIO- ¿Creés que es una rata? Calculo que con el cuerpo del doctor y mis ojos ella ya habrá tenido bastante, ¿no mamá?
MADRE- Para ellas nada es suficiente.
NOVIA- Nunca pensamos el nombre del niño.
NOVIO- Creo que no es momento.
NOVIA- ¿Entonces cuándo?
TIA- Entonces Nunita, cuando ya supe todo lo del sexo, José María me pidió que nos casáramos. Fue el mismo día que te casabas vos Nunita. El compró una máquina fotográfica.
MADRE- ¡Podés hacerla callar! ¡no la soporto!
NOVIA- Mañana me lo cuenta todo, ¿esta bien, tía?
TIA- Claro, querida. ¿Vos crees que hay alguna diferencia entre mañana y hoy?
NOVIA- No lo sé tía, creo que ninguna.
MADRE- ¡Mis piernas! ¡Está comiendo mis piernas!
TIA- Era una máquina rusa, grande, pesada. No la fabrican más
MADRE- ¡A vos te tendrían que comer!
TIA- A mí ya me comieron.
NOVIO- ¿Esas ratas contagian enfermedades infecciosas?
MADRE- Debemos estar en un lugar infectado.
NOVIA- No, estamos en un lugar donde sopla el viento.
MADRE- Es un basural.
NOVIA- Se te está torciendo la boca. Si pensas en la rata la atraes. El médico te dijo que pienses en cualquier cosa pero no en la rata. ¿Entonces tía?
NOVIO- Tengo la rata dentro de la boca.
NOVIA- ¿Estás seguro que es una rata?
NOVIO- Me está comiendo el estomago.
MADRE- ¿Te parece? A ellas les gusta el cartón.
NOVIO- Nosotros no somos cartón.
NOVIA- ¿Qué somos?
NOVIO- Es lo que no sé.
NOVIA- Nuestro hijo. ¿Qué nombre le pongo? Si es varón lo llamo Carlos y si es mujer... No será mujer, será varón.
MADRE- Ya no veo su cabecita.
NOVIA- Lo lamento.
MADRE- Es una rata.
TIA- Es la tijera de un niño.
Solo quedan la Tía y Nunita.
NOVIA- ¿Entonces, tía?
TIA- ¿Y mi sobrino?
NOVIA- Se fue.
TIA- Debe haberse aburrido de nosotros.
NOVIA- Puede ser.
TIA- ¿Y el doctor?
NOVIA- Está durmiendo.
TIA- Es un dormilón.
NOVIA- Todos duermen.
TIA- Ahora que nadie nos escucha te lo voy a decir. Ese doctor tiene todo el aspecto de un don Juan, como mi María José. Nunca me voy a olvidar el día que hicimos un pic-nic a la vera del lago de Palermo. ¿Te lo conté?
NOVIA- No. Aquí no hay ratas, ¿verdad tía?
TIA- Claro que no.
NOVIA- Huelo a campo y a estrellas.
TIA- Frente a nosotros hay mil acres de trigo.
NOVIA- ¿Puede verlos, tía?
TIA- ¡Oh no querida, sucede que estoy ciega!
NOVIA- Deben estar pasando la trilladora. Hay una casa, la casa tiene un jardín y en el jardín hay un rosal. Mi hijo no está aquí conmigo, él se hizo grande y se marchó, todos se marcharon y me dejaron sola. Necesitaba estar sola, ahora hasta podría cumplir con la fantasía de desnudarme. Sin embargo, me doy cuenta que mi verdadera fantasía no era ni estar sola ni desparramar mi cuerpo. Mi fantasía sexual era el amor. Pero el amor como yo lo pensé no se parece al que yo sentí la noche de mi casamiento, pareciera que no soy yo la que se casaba, ni soy yo la que estoy aquí dentro de esta foto. Lo que sucede nunca se parece a lo que uno espera que suceda. Ya no tengo brazos, tampoco piernas. De joven tenía un cuerpo, los hombres se daban vuelta para mirarlo. Tía, si yo estoy en otra parte, ¿cómo es posible morir?
TIA- Me haces preguntas muy difíciles, Nunita.
NOVIA- No creo que sea una rata ni tampoco la tijera, es algo aún peor, porque no lo vemos y porque se esconde. Es difícil luchar contra lo que no se ve. No somos más que papel que vuela con el viento, papelitos de carnaval, papelitos de colores que no hacen mal a nadie y que desaparecen... desaparecen porque... tienen que desaparecer. ¿Verdad? Cuénteme tía, cuénteme lo del pic-nic mientras yo me duermo...
Lentamente la NOVIA desaparece mientras la tía cuenta.
TIA- La noche anterior papá había roto el camión, yo estaba preparando los sanwichitos, y papá dale que te da ¡Carlitos alcanzame la 316! ¡Carlitos alcanzame la inglesa! Carlitos si algún día me muero espero no llegar tarde a la cita. A las dos de la mañana terminé de preparar la cesta. A la tarde del día siguiente nos encontramos en la Pérgola. Caminamos Palermo hasta el atardecer, entonces José María, aprovechando la turbulencia de mis ojos, recostó su cuerpo al lado mío. Pensé que quería aprovechar los últimos rayos del sol. Pero no, giró la cabeza y me besó largo, después lo bese yo y por último nos besamos como en las películas. Ese día se declaró, me lo dijo con esa voz dócil, de mujer. Me erizaba escucharlo. Era tan suave que las palabras se deshacían por el camino. Yo hice como que no entendía mientras apresaba las palabras del aire de su boca. “Te amo como varón y te amo como mujer”, dijo. Yo le respondí: “¿Qué importa lo que somos si nos amamos?”.
Esa misma noche fuimos a tu fiesta. Vos estabas tan hermosa y tan feliz. No parabas de saludar a la gente y cuando llegó el momento de cortar la torta. María José pensó que nuestro amor era tan bello que debía morir como todo lo bello. Quiso que el amor de ustedes se mantuviese así, como el primer día. El nos guardó en sus ojos para toda la vida. Toda la vida con la mirada del amor. La mirada que se pierde, como la de una actriz, como la que quería el doctor. La mirada que no necesito actuar, aunque a veces la actúo cuando me confundo y me parece no estar en la vida sino en un escenario. Los escenarios se llenan de amores. No importa si las ratas me comen, porque este cuerpo pintado es de cartón, pero mi cabeza está en otra parte, mi cabeza está lejos de aquí, tan lejos que no se alcanza a distinguir...
La tía desaparece lentamente mientras habla.
Apagón.
¿Desaparecemos?
Luz en un ojo y parte de una mejilla.
Quizás quede algo...algo, aunque más no sea un beso inolvidable en el lago de Palermo.
Apagón final.
El ruido de una rata comiendo el papel cierra la obra.

EPÍLOGO

Cinco fotografías de personas en las lápidas de un cementerio.
Cada tanto, durante el transcurso de la obra, se escuchan sonidos de perros y el de una excavadora; derrumbes y todo aquello que un director puede imaginar detrás de mis palabras. La ABOGADA suele quedarse dormida y despertar en forma abrupta en la escena.

YERRY- Estoy cansado de esperar a mi hija. Se debe haber perdido. Es que esto es tan grande.
MEDICO- Usted sabe como son los chicos de hoy en día.
YERRY- Hace años que la espero.
MEDICO- Ya va a aparecer, por lo pronto juegue.
YERRY- Peón 4 rey.
MEDICO- Peón 4 dama.
YERRY- Alfil 5 caballo rey. Jaque.
MEDICO- Peón 3 torre Dama
La abogada ronca.
TIA- ¿Puedo jugar?
YERRY- Con el ganador.
TIA- ¿Cómo se juega?
YERRY- Dama 5, mate.
MEDICO- He vuelto a caer en la misma redada. Lo felicito.
TIA- ¿Juegan por algo?
YERRY- ¡Oh si! La cena de esta noche.
La tía canta de manera desafinada
ABOGADA- Es preferible dormir toda la muerte que escucharla cantar.
MEDICO- Su voz ensancha el espíritu, mi querida señora. Tiene un registro de soprano envidiable.
TIA- Usted es tan amable doctor.
MEDICO- La ciencia carece de fundamento en este sitio, en cambio su voz...
TIA- Seguro que hoy tenemos visita.
NUNITA- Sí. Carlos el cuidador.
MEDICO- Hay que ser más optimista, Nunita. La medicina avanza. En un par de años, quién le dice, lograrán reconstruirnos con nuestro ADN.
ABOGADA- ¡Me comería un pollo entero!
YERRY- Para reconstruir esta bestia van a necesitar no menos de un siglo.
ABOGADA- ¡Usted cállese la boca! No olvide que aún me debe los honorarios.
NUNITA- Tengo ganas de llorar.
TIA- Pobre la mamá de José María. La lloré tanto. Yo a él no le quise decir nada pero el almacenero se dio cuenta enseguida.
NUNITA- No me veo dentro de esta foto. ¡Me siento que no soy yo!
TIA- Yo la veía que estaba blanca, pero el almacenero dijo un 27 de julio, “su suegra tiene para tres meses”. El 28 de octubre la estábamos velando. Se equivocó por un día.
ABOGADA- ¡Claro que sí! Ni un día más voy a estar aquí.
TIA- El almacenero tendría que haber estudiado para médico. ¿No te parece Nunita?
NUNITA- No sé, pero yo no soy esta foto. No quiero vivir en el cuerpo de otro. ¡No estoy ni aquí ni allá, es como si no existiese! ¿Tía, usted se acuerda cómo era?
YERRY- Si hay una guía telefónica... tiene que haber una guía, bueno no de teléfonos pero... ¿A usted qué le parece doctor? ¿Vendrá, mi hija?
MEDICO- No me cabe la menor duda. Nadie creyó en el regreso de Perón, y sin embargo, los gorilas se llevaron un chasco. ¿O no fue así Yerry?
YERRY- ¿Pero qué tiene que ver eso con mi hija?
NUNITA- Seguro que hoy viene.
YERRY- ¿Quién?
NUNITA- Mi hijo, a él le agradan los días nublados. ¿Le molesta?
YERRY- No, muy por el contrario. Mándele saludos de mi parte.
NUNITA- Me alteran esos malditos perros.
TIA- Adoro la paz de este lugar.
ABOGADA- Estoy harta de este lugar.
YERRY- ¿Y dónde quiere ir?
ABOGADA- ¿Dónde se vio que el criminal y su víctima estén a dos pasos de distancia?
YERRY- Si no cierra la boca en cualquier momento vuelvo a matarla.
ABOGADA- Se aprovecha de mi estado.
MEDICO- Respetemos la paz de este lugar.
YERRY- Podía haber estado al lado del Dante o de Marylin Monroe.
ABOGADA- Ni siquiera está arrepentido de lo que hizo.
YERRY- Lo volvería a hacer con el doble de balas.
ABOGADA- ¡Dios lo va a castigar!
YERRY- ¿Es que hay alguien que sepa algo de él?
pausa
TIA- Hoy seguro que tenemos visita.
NUNITA- ¿Le parece tía?
ABOGADA- Acá los únicos que nos visitan son los perros.
NUNITA- ¿Qué son esos ruidos?
YERRY- Seguro que a mi hija no le avisaron que estoy aquí.
LULU- Recuerdo haber mandado la notificación.
YERRY- ¿Tuvo respuesta?
LULU- Sí.
YERRY- Bien, ¿que dijo?
LULU- Discúlpeme Yerry... En un instante de descuido, pobrecito mi perrito... se comió la carta. Créame que afuera hay hambre. Con decirle que tuve que echarle cadenas, porque en la última época noté que mi Chucri salivaba demasiado al mirarme.
TIA- No se haga problema señor Yerry, puede que mi José María venga un día con el almacenero, él es muy perceptivo.
YERRY- Entonces... ¿nadie sabe que estoy aquí?
NUNITA- Ya lo va a encontrar, no se haga problema.
YERRY- ¿Pero por qué no lo dijo antes?
MEDICO- Yerry, usted sabe que soy un hombre de mundo, recibo innumerable visitas. Algunos de mis amigos leerá su nombre, el mundo es un pañuelo.
TIA- La primera vez que vino mi José María, no me olvido más, llegó acompañado de su amigo, parecían dos viejitos. Traía en la mano un ramo tan grande de rosas rojas. No veía nada y yo le gritaba, ¡aquí estoy José María!, pero él no escuchaba y vino a tropezar con mi lápida.
MEDICO- El destino suele dar esos tropiezos.
NUNITA- Cayó encima mío.
TIA- Estaba emocionado. Entre su amigo y una mujer que pasaba lo ayudaron a levantarse. Se acomodó el saco, arregló su corbata.
ABOGADA- Y vino a llenar mi cuerpo de flores.
TIA- Se equivocó, pobrecito.
ABOGADA- Me enchastró de lágrimas.
MEDICO- Arriba ese ánimo. Debemos hacer ejercicios. Nada mejor que el deporte.
Hacen ejercicios de caras.
TIA- El día que deje de venir, no será por olvido. Ese día... será como mi último entierro.
YERRY- No se ponga así. Puede que mi hija me encuentre.
NUNITA- Acostúmbrese a la idea tía, ya va a ver, uno acaba por acostumbrarse a todo. Lo que pasa es que mi hijo se casó y usted sabe, tía, cómo es el asunto con las nueras.
MEDICO- No es así. Mis amigos y mis pacientes me recuerdan.
NUNITA- Sus amigos vinieron por usted las dos primeras semanas.
MEDICO- Hay que considerar que el cementerio está un tanto abandonado.
La abogada despierta
ABOGADA- ¡Lo voy a ahorcar a ese maldito juez!
NUNITA- ¿Qué son esos ruidos?
LULU- Me estoy llenando de polvo.
NUNITA- Esos perros están hambrientos.
ABOGADA- ¿Dónde está esa basura que me llenó la panza de plomo?
MEDICO- Fue a comprar cigarrillos, enseguida vuelve.
ABOGADA- ¡Quién anda ahí!
MEDICO- Señora no llame a los perros. Son feroces, recuerde que uno de ellos me quitó una oreja.
LULU- Si estuviese mi Chucri, me defendería.
MEDICO- Está llamando a los perros. ¡Cállense, por favor!
TIA- Seguro que hoy tenemos visita.
ABOGADA- ¡Esos cretinos me van a volver a mear! Doctor, ¿usted alcanza a leer el sexo de mi lápida?
MEDICO- Las lápidas no tienen sexo.
LULU- Todos tenemos sexo.
TIA- ¿Todos?
MEDICO- Si, claro. Creo que todos.
ABOGADA- ¿Si?
MEDICO- ¿Su documento qué dice?
ABOGADA- No se lee bien, hay como un signo de...
YERRY- ¿Admiración?
ABOGADA- ¡Cállese estúpido! No lo sé. Tiene la forma de un caracol con un pocito.
LULU- Legalmente no es posible.
ABOGADA- Me da vergüenza, pero yo tenía un pocito y al lado una especie de dedo. No viene al caso y no me haga más preguntas, quiero saber qué dice mi lápida, eso es todo.
TIA- Cuando venga mi José María se lo pregunto.
ABOGADA- ¡Ahora!
YERRY- No entiendo qué apuro tiene.
NUNITA- ¿Qué son esos ruidos?
TIA- Tenga fe señora, no creo que a Dios le interese. Pero llegado el momento él se lo dirá.
MEDICO- No dispongo de instrumental, si lo tuviera, créame...
NUNITA- ¿El dedo tenía algún movimiento?
ABOGADA- ¡No voy a hacer pública mi intimidad!... es como una víscera.
YERRY- ¿Una pata de pollo?
ABOGADA- ¡Imbécil!
YERRY- Le juro que me estoy arrepintiendo de haberla matado.
MEDICO- Tranquilícese, recupere usted la compostura. Cuando estemos todos bien, le garantizo que la operaré. Allí afuera, algo raro está pasando.
YERRY- ¿Es ella? ¡Hija! ¡Aquí!
MEDICO- ¿Está seguro que es ella?
NUNITA- ¿Es la chica que está mirando las fotos?
YERRY- ¡Ella tiene la mía sobre su mesa de luz, no puede confundirme!
MEDICO- Tranquilícese, le va a hacer mal.
TIA- ¡Aquí!
YERRY- Hijita, te extrañé tanto.
HIJA- Qué solo debes estar aquí.
YERRY- ¡No! Está el doctor, la tía, Nunita, la perra de la abogada.
ABOGADA- Le voy a meter un juicio por calumnias.
HIJA- Voy a sacarte de aquí.
Intenta sacar la foto.
YERRY- Nos vamos a pasear. Me parece fantástico. Siento mucho abandonarlos amigos.
HIJA- ¡A quién se le ocurre construir un shopping en un cementerio!
MEDICO- ¿Cómo?
YERRY- ¿Un shoping? Qué extraño. ¿Piensan comernos? De la abogada pueden sacar una punta de chorizos.
NUNITA- ¡No pueden hacer eso! ¡No molestamos a nadie!
TIA- ¡Yerry, dígale que nos lleve! Señorita, nosotros somos sus amigos.
MEDICO- Lo acompañamos a su padre en las horas amargas. Tenga usted consideración.
ABOGADA- ¡Defendí a tu madre! ¡Extendí el juicio durante años! ¡Yo te salvé de las garras de tu padre!
MEDICO- Soy amigo de Yerry. Fui siempre su fuerza moral.
TIA- Vamos a estar en el medio de la gente, me encantan las góndolas. Va a ser como estar en Venecia. Cuando se entere mi José María, se muere, él es muy celoso. Nos divertiremos, Nunita. Ya vas a ver.
NUNITA- ¡Nos están enterrando, tía!
HIJA- ¡Qué joven que estás acá! Cómo nos parecemos, papá.
YERRY- Gracias, hija. Detesto pasar por las máquinas tikeadoras.
MEDICO- A nosotros también puede llevarnos; si no es molestia, claro. No le ocasionaremos gastos. Créame que casi no comemos, tampoco ocupamos lugar. Por mí no se preocupe, me conformo con estar en un viejo álbum. Tengo gusto a tierra en la boca. ¡Creo que me estoy hundiendo! ¡No deje que me pierda!
NUNITA- Me hundo. ¡Sáquenme de aquí!
MEDICO- Quiero seguir siendo aunque más no sea un nombre, algo que de vez en cuando sea mirado. Aunque nadie sepa quién soy o quién fui. Estoy desapareciendo...
La excavadora demuele las tumbas. En primer plano la hija con la foto del padre.
ABOGADA- ¡Me quemo! ¡Algo me quema! ¡Es una montaña de hormigas!
NUNITA- Señorita, lléveme con usted. Estoy contenta que esto se destruya. Yo no soy esta foto, hágame el favor de ponerme en otro cuerpo. Este cuerpo es falso. Yo no soy esta que usted ve. Quiero estar en mi verdadera cara y no en este burdo retrato. Me estoy llenando de tierra. La dirección de mi hijo, no me la acuerdo, búsquela en la guía, familia Rocatagliata... ¿Me escucha? ¡No se puede morir tantas veces!
ABOGADA- ¡Auxilio! ¡Me quemo! ¡Las hormigas!
TIA- Caseros 2534, 4 H, es el domicilio de María José. Es un muchacho muy bueno. Si va para la hora del té, seguro que pondrá un mantel de hilo y la convidará con masas. Apenas ponga mi foto sobre la mesa, él, seguramente, comenzará a llorar. Usted sabe cómo son los viejitos, lloran por cualquier cosa. Estoy segura que le contará el día que nos enamoramos en Palermo. El cayó encima mío, porque siempre tropieza con todo. Esa vez tropezó con mi cuerpo y me dijo palabras al oído, y le dimos de comer a los patos. Ellos estaban cerca nuestro y nos miraban esperando la próxima galletita. Los patos nos miraban y nosotros nos mirábamos, los patos comían y nosotros nos besábamos. Después nos reímos de nuestros besos y nos seguimos besando
En primer plano la hija le habla a la foto que tiene entre sus manos. Todas las tumbas han desaparecido, menos la tía que en tres cuartos de luz continúa hablando hasta que las luces se apagan.
HIJA- Amplío la fotografía, la enmarco bien y la cuelgo en el comedor al lado de la foto de mamá.
VOZ de YERRY- ¡Noooooo! ¡Socorro, hija! ¡Socorrido...!
La hija sale
TIA- Si por el camino lo ve al almacenero, no se olvide de preguntarle por la salud de la gente. ¡Tiene un ojo clínico! Te lo dice todo. Desde cuántos años tenés hasta cuándo te vas a morir. Es un granuja, porque mientras te cuenta todo te corta el fiambre, dice tantas verdades, y no te das cuenta, pero siempre te roba en el peso...


Sólo se ve la mitad del rostro de la tía. La luz se empequeñece aún más y se escucha a la tía hablar, pero en forma imperceptible como la luz que se extingue definitivamente

público, esa foto

 
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